El presidente de la república, Nayib Bukele, eliminó la «cultura de la violencia» que imperó por varias décadas en El Salvador, y logró combatir a las pandillas para transformar el clima de seguridad, consideró ayer el sociólogo y analista René Martínez.
«Hubo una cultura de la violencia durante las tres décadas del bipartidismo. Cuando se le preguntaba a los salvadoreños cuál era el principal problema, siempre dijeron que era la delincuencia», planteó Martínez en la entrevista Las Cosas como Son.
Los partidos ARENA y FMLN gobernaron el país de 1989 a 2019, y durante ese periodo funcionarios y dirigentes de ambos institutos políticos negociaron con las pandillas para ser respaldados por estos grupos ilegales en los procesos electorales. «Ningún Gobierno escuchó el clamor de la población hasta que llegó al poder el presidente Nayib Bukele producto de una rebelión electoral en 2019, cuando la gente dijo «aquí cambiamos las cosas», expresó el analista.
En los comicios de febrero de 2019 la población votó por Nayib Bukele y en junio de ese año el mandatario anunció la implementación del Plan Control Territorial (PCT) para combatir a los grupos criminales, pero no tuvo el respaldo de la oposición política en la Asamblea Legislativa.
«En tres años y medio se pudo ver un país distinto y empezamos a resolver el problema de la delincuencia, que era un problema urgente a resolver», dijo Martínez.







