Desde 2018, el arquitecto Hernán José Hernández Durán comenzó una línea de investigación que ha comprobado que en la construcción también se puede cuidar el medioambiente y promover un desarrollo sostenible.
La propuesta de Hernández consiste en reutilizar plásticos, particularmente botellas de agua y otras bebidas, también colillas de cigarrillos, platos y vasos desechables para el desarrollo de materiales de construcción renovables a partir del reciclaje.

La reutilización de botellas plásticas se hace de dos formas: una es rellenándolas de tierra para que funcionen como un bloque o ladrillo, para lo cual se hicieron pruebas de comprensión y de resistencia. También se trituraron botellas y se mezclaron con arena, grava y cemento para hacer concreto asfáltico.
«Mediante la investigación se pueden proponer nuevos elementos de construcción. Sí, se puede hacer en el país, lo único que al inicio se necesitaría romper el paradigma de que a partir de materiales que se consideran un desecho se puede generar algo nuevo [material de construcción], y un poco de investigación para ir mejorándolo», explicó el investigador.
En tanto, las colillas de cigarros pueden utilizarse en la construcción de pisos, paredes y en la elaboración de materiales de construcción como celosía, bloque y ladrillos de pisos. La investigación determinó que este reciclado puede usarse en áreas no estructurales, es decir, estos reciclados no se pueden usar en vigas, columnas o fundaciones.

El investigador, a través del laboratorio, ha probado diferentes tipos de plásticos de botella, platos y vasos desechables, así como con colillas de cigarros, las cuales han sido trituradas para mezclarlas con el concreto y utilizarlas tanto en la elaboración de adoquines, ladrillos, bloques, como en el concreto que se usó en superficies.
El arquitecto e investigador es catedrático de la Universidad de Oriente (Univo), de San Miguel, y forma parte del Área de Investigación de Arte y Arquitectura de ese centro de estudios superiores, desde donde ha logrado probar que la reutilización de elementos considerados basura es posible en el área de la construcción.

«A veces se hace alguna recepción y se usan 500 platos y se van a la basura; o los vasos, se toma agua una vez y luego van a la basura, entonces son grandes cantidades que al final terminan en nuestros ríos y llegan al océano, contaminando nuestro medioambiente y afectando la fauna marina», apuntó Hernández.
Por medio de estos proyectos, el catedrático ha ganado dos premios a la investigación otorgados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt): uno en 2022 por la ejecución de un proyecto de una vivienda bioclimática en el cantón El Niño, en San Miguel; y el segundo en 2023, por la investigación para elaborar materiales de construcción a base de colillas de cigarro.







