La comunidad indígena del distrito de Izalco, Sonsonate Este, llevó a cabo la noche del pasado martes, una solemne caminata hacia lugares de descanso de los caídos durante los trágicos sucesos del 22 de enero 1932.
Hubo una ceremonia ancestral organizada por la comunidad en El Llanito, uno de los lugares más emblemáticos de la tragedia, donde descansan los restos de muchos de los indígenas que perecieron en aquel oscuro episodio de la historia del país.
El Llanito es un terreno considerado sagrado por la alcaldía del común (autoridad indígena) y el resto de izalqueños que reconocen su origen.

La ceremonia contó con la presencia de familiares de los masacrados, quienes tuvieron la oportunidad de compartir con los asistentes las dolorosas historias de sus abuelos y ancestros, quienes vivieron en carne propia los trágicos acontecimientos de esa época.
La alcaldía de Sonsonate Este formó parte de la actividad y el alcalde Gabriel Serrano expresó que este acto no solo representa un tributo a los caídos, sino también una reafirmación del orgullo de un pueblo que, a pesar de las adversidades, continúa siendo un pilar en el tejido social del municipio.
«Estamos aquí para honrar la vida de nuestros tatas [sic], de hombres, mujeres y niños que perdieron la vida en aquellos trágicos momentos. Hoy, con orgullo y respeto, venimos a decir que siguen vivos en nuestra memoria, en nuestras luchas y en el corazón de nuestra tierra», expresó Serrano.
La actividad culminó con un almuerzo ofrecido por la alcaldía del común; además durante el día incluyeron diversas actividades culturales y una exposición fotográfica, en ese mismo lugar.







