Siete talentosos salvadoreños han dado vida a una galería de arte que ha encontrado en el ambiente de seguridad que se vive actualmente en El Salvador el terreno para germinar y mostrar toda su belleza.
«Bajo el mismo cielo» es el nombre de esta muestra que se expone en la Plaza Soho en el Centro Comercial Las Cascadas, en Antiguo Cuscatlán, La Libertad. Esta galería estará habilitada al público hasta el próximo 30 de abril.

Los artistas que participan en ella son Samuel Quezada, Daniel Quezada, Eduardo Miranda, Melvin Goméz, Juan Carlos Velásquez, Juan José Elías y Miguel Ángel Ramírez. La exposición de pinturas expone una treintena de obras en técnicas como óleo sobre lienzo, acrílico sobre lienzo, óleo sobre lino, carbón sobre lino y acrílico, lámina de oro sobre lienzo, óleo, acrílico y laminado de oro sobre lienzo y técnica mixta.

«Alude a los sentimientos, a las emociones e invita a esas pausas que como humanos tenemos que hacer en nuestras vidas», explica Melvin Gómez graduado de bachillerato en Colegios del Mundo Unido, en Noruega y con una Licenciatura en Bellas Artes, en Ringlin College of Art and Desing en Florida, Estados Unidos.

En 2009, este joven, originario de Huizúcar, fue el único sobreviviente de una masacre que pandilleros realizaron a orillas del rio Huiza, hecho que lo dejó parapléjico. Ahora, con la pintura, ha encontrado una forma de superación personal. «El tema principal de mi trabajo es la condición humana. Es representar la expresión universal de las emociones, sentimientos y deseos humanos», explica.

Eduardo Miranda, su coterráneo, es otro de los jóvenes que ha sumado suscreaciones. Graduado en la Licenciatura de Artes Aplicadas en la Universidad Estatal de Gzhel, en Rusia, busca dar vida a la identidad de su pueblo natal.
«Esta serie de pinturas presenta paisajes de Panchimalco. Mi intención es retratar su belleza, así como la relación, que existe con la memoria y la identidad del lugar», explica.

Todas las obras de esta galería están suspendidas, es decir, se exponen sin necesidad de una pared o caballete. «Los cuadros suspendidos pueden añadir un elemento surrealista; se pueden interpretar como el arte mismo desafiando las tradiciones del equilibrio», destaca el pintor Juan Carlos Velásquez.






