«Santiago Apóstol, el patrón, nos puso acá». Así de categórico responde José Sabas Gómez Pacas, el artífice de la escultura de más de 3.5 metros de altura que construyó en su casa en honor al santo, cuando le preguntan el porqué de su titánico proyecto.
Habla en plural («nos puso»), ya que hace algún tiempo logró reunirse con un amigo para hablar de un momento para el apóstol. Fue en aquel momento «que se escribió el proyecto y estuvo allí guardado casi por siete u ocho años, y no había forma de darle vida», comparte.
Sabas mantuvo muy viva la idea de homenajear a su patrono y fue en mayo pasado, durante el VI Encuentro Internacional de Escultores Municipio Presidencia Roque Sáenz Peña y el XII Simposio Internacional de Escultores Famaillá (provincia de Tucumán), en Argentina, donde comprendió que su sueño se volvería realidad.
Un colega mexicano, Adrián Peña, oyó con atención su idea, le habló sobre la posibilidad de visitar El Salvador, y lo hizo. «Yo le dije que aquí lo recibía en casa. Y entonces, a raíz de esa visita, de esa conversación, estuve dándole vuelta a la mente para echar a andar el proyecto. Ya estando acá (en El Salvador) pensamos en quiénes podían apoyar. Comencé a conversar con algunas personas, pero como que no le dieron importancia a la idea».
A su iniciativa se sumó de forma voluntaria la amiga y colega Rosaura Díaz (de Tegucigalpa, Honduras). Por supuesto, uno de sus dos hijos (ambos escultores), Miguel Ángel Gómez. «Como no encontré eco en el pueblo, al final, me dejé ir solo en esta idea. Y por eso se hizo aquí en casa, en Musa Galería», añade.
Sabas vive en el barrio El Calvario, en Apastepeque. Su casa también alberga el taller donde talla o restaura imágenes religiosas, el cual abrió entre 2012 y 2013. Al principio lo llamó Taller Cosecha, porque tenía aprendices de escultura. Luego lo cambió a Musa: Galería-Museo, donde también exhibe sus diplomas de participación en el exterior como parte de su continuo aprendizaje como escultor, además de algunos reconocimientos recibidos.
El pasado 8 de julio, el mexicano y la hondureña llegaron al país. El día 21 de ese mes, «Diario El Salvador» entrevistó a los cuatro artistas involucrados en la escultura gigante de Santiago Apóstol. «Los artistas se hospedan aquí, en la casa. Tienen su habitación humilde, sencilla, pero los hemos atendido de la mejor manera», indicó entonces el salvadoreño.
Para el 21 de agosto, Sabas habla de que la construcción del monumento ha avanzado mucho y antes de que el mexicano vuelva a su país (al día siguiente) la obra ya tendrá un avance del 95 %.
El salvadoreño comparte que trabajaron de forma intensa y solo faltaba colocar algunos detalles. A partir del 22 de julio solo un artista siguió con el monumento porque, como asegura el apastepequense, «solo quedarían pendientes las manos de las tres figuras, creería que solo dos […] En todo caso, ya es algo mínimo».
CONJUNTO ESCULTÓRICO
Un caballo que se levanta sobre sus patas traseras y tres figuras humanas integran el conjunto escultórico en honor a Santiago Apóstol. El santo va sobre el animal con una espada en la mano izquierda y en la derecha un banderín.
El monumento representa el triunfo del bien sobre el mal, y rememora la histórica lucha entre los católicos y el mundo árabe. En palabras de Sabas, es una «lucha entre Santiago y los musulmanes, que son los dos que están abajo del caballo».
Hasta la punta de las orejas del animal, el monumento mide exactamente 3.5 m, pero el banderín hace crecer el conjunto unos 10 o 12 centímetros.
El escultor decidió colocar la obra en el patio de su casa, justamente, sobre una enorme roca: «Esta pieza se quedará aquí, en casa. Está anclada a una roca de gran dimensión. Digamos que la pieza ya no se podrá mover».
Dijo que «es un atractivo más para el museo, para la casa, que de alguna manera es un espacio cultural. Esperaría que el espacio tome un poco más de relevancia por tener una obra de esta naturaleza».
Sabas reconoce que el material que siempre ha trabajado es la madera, aunque hace algún tiempo desarrolló, junto a estudiantes de la Universidad de El Salvador (UES), unas esculturas que requerían de otros materiales, como el metal.
Aclara, no obstante, que «yo había hecho otras piezas de menor dimensión. Entonces, no es el primer proyecto en el que estoy; pero, por lo monumental es el primero (la escultura de Santiago Apóstol) […] Si el pueblo decidiera que quiere tener una, en algún lugar específico, la haré, porque esta es inamovible».
Además del gran monumento a su patrono, Apastepeque festeja los 250 años desde que se construyó la iglesia principal.
SU GRAN LEGADO
Aprendió el oficio del maestro Erasmo Rosales, quien se ocupaba, entre otras actividades, de decorar las andas de la Semana Santa que recorren las calles de San Salvador.
El morir el maestro, él asumió todas las responsabilidades con las procesiones; además de tallar y reparar todas las imágenes religiosas que llegaban a su taller. «El taller no tenía nombre, solo era conocido como el taller del maestro Erasmo Rosales, en el barrio El Calvario, pasaje Santa Rita […]. Me quedé como seis años y medio aprendiendo, ya había responsabilidad de mi parte, ya había compromiso de familia. Me sometí a un aprendizaje bastante estricto», compartió el escultor en mayo pasado a «Diario El Salvador», cuando se le entrevistó para hacer un perfil suyo.
En aquel momento, y revisando sus agendas de trabajo, calculó que después de 34 años de trabajo ha tallado o reparado más de 2,500 imágenes religiosas. Dependiendo de la época, dijo, así son las imágenes por elaborar.
«En Semana Santa piden Cristos, Dolorosas, San Juan, Magdalenas, Jesús Resucitado, Jesús del Triunfo. En diciembre, San José, la Virgen, el Niño Dios, los Re yes Magos. Estas son las dos épocas más fuertes. De ahí, en diciembre, piden imágenes de la Virgen de Concepción, que se celebra el 8 de diciembre, y de la Virgen de Guadalupe, el 12. También del Divino Niño, San Pedro, San Lucas […]. Por la época de mayo, por lo general, son las vírgenes, como la de Fátima», detalló.
Si bien todo lo hecho le satisface, la monumental escultura de Santiago Apóstol es la mejor de sus piezas. «Es una obra escultórica muy valiosa por el concepto religioso y por el concepto artístico», dijo.
EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

1. Moldeado y armado con hierro: Solo la determinación de los artistas hizo posible avanzar con la escultura del apóstol en Apastepeque.
Previo a iniciar el proyecto, Sabas admite que un amigo le donó 2.5 quintales de hierro y una malla metálica. «He tenido algún apoyo de cuatro personas, tres de Apastepeque y una de San Isidro, él es sacerdote y dijo que me iba a regalar hierro. Las otras personas me han apoyado económicamente. Esto me motivó a dar vida al proyecto, y gracias a Dios lo logramos», dijo.
La técnica usada para la pieza se denomina ferrocemento, la cual consiste en crear una armazón de hierro, que luego se cubre con malla metálica sobre la que se deposita cemento mezclado con arena y agua, la misma fórmula que se usa para otras construcciones, como para una vivienda. En las fotos superiores Rosaura moldea el hierro para los rostros y Miguel Ángel trabaja en el cuerpo del santo sobre la silla de montar.







