La migración vista por los salvadoreños alrededor del mundo es otra cara de este complejo fenómeno que siempre obliga a sufrir la separación de las familias, al desarraigo, a la transformación de la identidad, a la adopción de nuevas formas de vida, al impacto emocional y donde el arte, como manifestación humana, también se ve grandemente influenciado.
Cinco salvadoreños, tres residentes en Estados Unidos (Denisse Griselda Reyes, Erick Benítez, John Rivas), una en Canadá (Daisy Margarita) y otro en Inglaterra (Studio Lenca) hacen posible la muestra «Coyote Dance», en el Centro Cultural de España, con piezas muy intensas en variados formatos y técnicas.
Los cinco se identifican claramente como artistas de la diáspora y fueron reunidos por el curador de la exhibición, Antonio Romero, quien asegura que hace mucho tiempo se pensó en este proyecto. «Se mueven en el ambiente internacional y hacen bastantes exposiciones. Así que son artistas que ya teníamos identificados», dijo.
Por disposición del curador, las piezas se interrelacionan para crear narrativas distintas, asegura. «La exhibición es muy compleja de leerla, pero muy abierta para ser leída, y eso es gracias a que casi todos tenemos familiares fuera del país, tío, primo, sobrino. Es compleja por los muchos temas que trata».
Por ejemplo, la obra de Denisse Griselda Pérez combina la pintura de una familiar que debido a la migración abandonó su sueño de ser cantante y ahora viste uniforme blanco, junto a esa pieza hay decenas de pequeñas fotografías con imágenes de momentos vividos en El Salvador. Además, se proyecta un audiovisual en una pantalla y se expone una carta manuscrita que comparte el sentir que provoca alejarse del país.
Dos de las piezas de Erick Benítez son «Vestidos y flores» y «Señor del cantón» que, según Romero, exponen el encierro que pueden vivir las personas. El primero visto desde una ventana hacia calle, por la tierra desconocida a la que se ha llegado, y el otro dentro del propio hogar, por el temor o la inseguridad que pueden provocar los cambios del destierro o la persecución que se puede sufrir en el exterior.
Las dos pinturas de Benítez están cubiertas con acrílico cortado con láser para evidenciar los encierros.
John Rivas presenta «El 4 de julio en la isla», «Tomando una chela con mi amor» y «Que mira vos», que son escenas cotidianas vividas con personas muy cercanas. Remembranzas, indica el curador.
Studio Lenca tiene un cuadro en formato mediano, «Cipotes», con las figuras de dos jóvenes (de medio cuerpo) portando armas largas (fusiles) en clara alusión a la violencia y a la guerra que se vivió en El Salvador.
Daisy Margarita pintó «Árbol genealógico» y Romero dispuso separarlo del resto porque asegura que la artista habla sobre cómo la migración afecta la parte psicológica. «Ella habla cómo las mujeres en su familia han migrado constantemente, pero que siempre retornan […] Plasma generaciones de su familia, vemos a la mayor, luego a otras jóvenes y en el centro está ella. Es muy impactante», compartió.

EN CORTO
Exposición: «Coyote Dance» (disponible hasta el 29 de agosto)
Presentan: Daisy Margarita, Denisse Griselda Reyes, Erick Benítez, John Rivas y Studio Lenca
Lugar: Centro Cultural de España (calle La Reforma 116, colonia San Benito, San Salvador)
Horario: de martes a viernes de 10 a. m. a 1 p. m. y de 2 p. m. a 7 p. m.
Entrada: gratis






