En un emotivo acto celebrado en el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, la Cancillería de El Salvador entregó un busto del insigne jurista y diplomático salvadoreño, Doctor José Gustavo Guerrero, quien fuera el primer presidente de este alto tribunal entre 1946 y 1948. La figura del Dr. Guerrero será exhibida permanentemente en el prestigioso recinto, honrando su memoria y legado.

La ceremonia fue presidida por la ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador, Alexandra Hill, acompañada por el embajador salvadoreño en La Haya, Agustín Vásquez. Por parte de la CIJ, estuvieron presentes su presidente, Yuji Iwasawa, y el secretario, S.E. Philippe Gautier, junto con otras autoridades del organismo.

«La presencia permanente del busto del juez Guerrero en este recinto no solo honra su legado, sino que también simboliza la continuidad del compromiso de la comunidad internacional con los principios de justicia y paz, que con tanta vehemencia guiaron su vida y obra», la ministra Hill.

El embajador Vásquez, por su parte, agradeció a la Corte por permitir que la figura del Dr. Guerrero se erija como un «símbolo vivo del legado de un hombre que dedicó su vida a la causa de la justicia y la paz». El diplomático resaltó el profundo significado de la develación del busto, que coincide con la conmemoración del 80º aniversario de la Corte Internacional de Justicia, cuya sesión inaugural tuvo lugar precisamente en el Palacio de la Paz el 18 de abril de 1946.

Este homenaje histórico, afirmó Vásquez, es resultado del compromiso de la Cancillería salvadoreña por dar a conocer la invaluable obra del Doctor Guerrero a nivel mundial.

Una vida dedicada a la justicia y la paz

Durante el evento, se recordaron los datos biográficos y la impecable trayectoria del Doctor Guerrero como diplomático y jurista internacional. Se destacó su firme defensa de la igualdad soberana de los Estados, la paz a través del derecho y la primacía de la justicia sobre la fuerza, principios que hoy son pilares fundamentales del orden internacional moderno.

Además, se resaltaron sus valiosos aportes a la diplomacia, representando los más altos intereses de El Salvador en Francia, Italia y Estados Unidos. Su liderazgo como presidente de la Asamblea General de la Liga de las Naciones también fue un punto crucial en la remembranza de su vida.

Un capítulo particularmente destacado fue su valiente postura en la Sexta Conferencia Panamericana en La Habana en 1928, donde, en nombre de El Salvador, articuló una defensa enérgica de la no intervención en los asuntos internos de los Estados y la igualdad jurídica entre los Estados, principios esenciales del orden interamericano.

Asimismo, se enfatizó su rol como ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, cargo desde el cual impulsó reformas administrativas y conceptuales en el servicio exterior salvadoreño, algunas de las cuales permanecen vigentes.

El homenaje también hizo eco del liderazgo del Doctor Guerrero durante un período dramático y convulso de la historia mundial. En 1931, fue elegido Juez de la Corte Permanente de Justicia Internacional, asumiendo su presidencia en 1937.

«En plena Segunda Guerra Mundial, con Europa en llamas, Guerrero se negó a abandonar sus funciones. Cuando las fuerzas del Eje llegaron a La Haya, y pretendían tomar el Palacio de la Paz, Guerrero respondió con una valentía memorable: “Solo sobre mi cadáver entrarán tropas extranjeras al Palacio”» detalló el Embajador Vásquez, sobre el protagonismo del Dr. Guerrero.

El presidente de la CIJ, Yuji Iwasawa, también reconoció los múltiples aportes del Doctor Guerrero al derecho internacional. «El Juez Guerrero tuvo múltiples facetas. Fue un hombre diplomático, un firme defensor del panamericanismo, un líder en la creación de las Naciones Unidas y una fuerza impulsora en el desarrollo del derecho sobre la responsabilidad del Estado», agregó.

El legado de José Gustavo Guerrero, descrito como universal, no solo honra su figura, sino que también resalta la profunda conexión de El Salvador con los principios de justicia y paz que él tan fervientemente defendió.

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