Los cuadros de «El Primer Grito de Independencia», «Firma del Acta de Independencia» y «El Ocaso del Sol» son parte de la Colección de Presidencia de El Salvador. Se han utilizado innumerables veces en billetes, cromos, afiches y sellos postales. Estos lienzos son muy conocidos, pero sobre quién fue su autor (el chileno Luis Alejandro Vergara Ahumada) es desconocido para muchos.
Dentro de la conmemoración de los 203 años de independencia, la Unidad de Arte y Cultura de la Universidad Nueva San Salvador realizó el webinar «El pintor chileno Luis Vergara Ahumada y las imágenes de la independencia en El Salvador», que fue impartida por el antropólogo Gregorio Bello Suazo, quien expuso la vida y obra del artista.

Se cree que Vergara estudió sus cursos básicos y de humanidades a través de correspondencia en el instituto Pinochet Le-Brun. En 1949 abandona su natal Chile y comienza un viaje por América Latina. Según una carta que envió el pintor a su esposa Aída Villarroel, fechada el 3 de mayo de 1943, el primer país que visitó fue Bolivia, donde permaneció diez meses y luego se mueve hacia Colombia donde permanece un año y después retorna a Bolivia.
Posterior regresa a Colombia y comienza otro recorrido por más países: Perú, Brasil, Venezuela, Panamá, Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Se cree que también visitó Europa y Estados Unidos, pero no se tienen datos certeros de fechas o razones de viaje.
En el artículo que lleva por nombre «La pintura de Luis Vergara Ahumada», de un periódico colombiano, se lee «En nuestro continente, el insigne pintor chileno ha pintado cuadros de personalidades de la talla del expresidente de Chile Dr. González Videla y su esposa, del presidente de Perú, de varios expresidentes de Bolivia, de una hija del fallecido expresidente de Brasil, Dr. Getulio Vargas, del presidente de Colombia, Tte. Col. Gustavo Rojas Pinilla; del presidente de Venezuela, Gral. Marcos Jiménez; de la actriz de cine Gene Tierney y muchísimas otras personas que harían interminable esta relación».
Para el antropólogo Bello Suazo, Vergara Ahumada buscaba ser reconocido como artista y así obtener trabajo. Esta hipótesis es fundamentada a través de una carta que le escribió a su esposa en 1957, desde El Salvador.
«Si no escribí antes es por mi trabajo de buscar trabajo, yo soy pintor de día, en las tardes, cuando no hay luz, representante mío, y en las noches fotógrafo. Soy múltiple, pero Dios ayuda», detalla.
Según diarios de la época, para mayor comodidad de los clientes, el pintor muchas veces ofrecía sus servicios profesionales en las residencias y oficinas de los interesados, además se detalla que no aceptaba pago por adelantado porque «garantizaba que solamente reciba su valor cuando la persona retratada y todos sus familiares conozcan cada retrato y le impartan su aprobación».
El Legado de Vergara Ahumada en El Salvador
Bello Suazo comparte que, en su paso por el país, el pintor dejó muy pocas referencias personales, pero su estadía se ubica en un rico contexto histórico que ha permitido interpretar la dimensión de su arte, además, realizó una importante y significativa obra relacionada con la lucha por la independencia de Centroamérica.
Posiblemente, el chileno llegó a El Salvador en 1956, durante el periodo presidencial del coronel José María Lemus, porque sus lienzos están fechados entre 1957 y 1961, lo que da pie a interpretar que estuvo en tierra cuscatleca durante cinco años. Luego del derrocamiento de Lemus fue contratado por el teniente coronel Óscar Osorio para realizar obras de gran formato alegóricos a los próceres y a los movimientos independentistas.
En el país, se hospedó en Casa York, un hotel propiedad de Leonor Meléndez Urrutia (madre de Leonor de Alvarenga), ubicado en la 17.a calle oriente #113, del barrio San Miguelito, en San Salvador. Fue en esa morada donde pintó retratos de muchas mujeres de sociedad.
Leonor de Alvarenga era muy amiga de Coralia Párraga de Lemus, esposa del presidente José María Lemus y aprovechando esa amistad, el pintor chileno le pidió a Leonor que le consiguiera una cita con el mandatario. A raíz del retrato que Ahumada le hizo a Coralia Párraga comenzó con retratos de las esposas de funcionarios y las amigas de la primera dama.
Durante la entrevista que Vergara Ahumada tuvo con el presidente Lemus, este le encargó que pintara una obra sobre los próceres de la independencia y le consultó si iba a necesitar seguridad ante tal petición. El pintor solo solicitó ayuda porque no tenía las referencias de aquellos hechos históricos por lo cual contó con la guía del historiador Roberto Molina y Morales.
El primer boceto fue sobre de el «Primer Grito de Independencia de 1811», que se convirtió en la primera obra de gran formato. Los retratos del general Manuel José Arce y el retrato del capitán general Gerardo Barrios fueron pintados en 1957 a petición del presidente Lemus.
Tras ser derrocado el gobierno de Lemus, Ahumada vivió temporalmente en la iglesia Concepción, donde en agradecimiento pintó su cúpula, pero esta cedió por el terremoto del 10 de octubre de 1986.
Luis Vergara Ahumada, después de El Salvador, viajó a Nicaragua donde creó varios retratos, pero la única obra de gran formato realizada fue «La batalla de San Jacinto», la cual forma parte del Patrimonio Cultural de ese país.






