El escenario del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán (MUNA) fue el testimonio del potencial artístico de cerca de 30 niños y jóvenes de la Escuela de Música Fundación Ancalmo, quienes protagonizaron el musical «Fior di canto» (La flor del canto). El evento, organizado junto a la Società Dante Alighieri y respaldado por el Ministerio de Cultura, se convirtió en una vitrina donde la disciplina, la técnica vocal y la pasión por la música de los jóvenes artistas asumieron el rol principal.
A pesar de su corta edad, los alumnos demostraron una madurez musical que cautivó a los asistentes. De hecho, uno de los mayores méritos de la noche fue su impecable interpretación en italiano, idioma que no dominan, pero que adoptaron con total naturalidad. Ante este despliegue, Massimiliano Giovannini, director de la Dante, no ocultó su admiración por el talento y la preparación de los jóvenes intérpretes sobre el escenario.
«Estamos impresionando con estos jóvenes y lo bonito es que ya son grandes, ya están crecidos a nivel musical, pero tiene muchos años para crecer más porque siempre se crece. De verdad fue impresionante», expresó.
El concierto no se limitó a una ejecución estática, sino que desafió a los jóvenes a desarrollar un libreto completo, combinando el canto (en italiano) con la expresión corporal y el teatro musical. La puesta en escena se estructuró en tres grandes bloques que exigieron versatilidad interpretativa:
- Primer acto: Ambientado en una oficina, los artistas interpretaron cuatro canciones mientras interactuaban dinámicamente con partituras en mano, buscando matices y explorando la mejor versión de los temas. Aquí sonaron clásicos como «Maldita primavera» y «Otra como tú».
- Segundo acto: La acción se trasladó a los camerinos, mostrando la preparación de diez jóvenes tras bambalinas. En este espacio de intimidad artística, las voces se unieron para dar vida a canciones como «Yo no te pido la luna».
- Tercer acto: El clímax llegó con el formato de festival, donde los jóvenes desbordaron su energía interpretando éxitos de gran arraigo en América Latina como «Amores extraños» y la vibrante «Pa Panamericano».





La música como motor de oportunidades y crecimiento integral
Detrás de la presentación de esa noche se encuentra una visión institucional que concibe a la música como una herramienta de transformación social y desarrollo de habilidades cognitivas. El doctor Mario Enrique Ancalmo, presidente de la Fundación Ancalmo, reafirmó la filosofía que impulsa a la escuela de música, la cual actualmente atiende a más de 350 estudiantes.
«En la escuela el es slogan es, todo talento merece una oportunidad. Porque el talento, si usted no tiene una oportunidad, se va a perder y no hablo solo en música (…) nosotros en la escuela tratamos de ser esa oportunidad para desarrollar ese talento», agregó el presidente de la fundación.
El doctor Ancalmo destacó que el estudio formal del canto y de instrumentos como el piano, el violín y la guitarra no solo pule las aptitudes artísticas innatas de los niños desde los 5 años, sino que genera una formación integral. Según detalla, la práctica musical orienta y mejora significativamente la concentración de los jóvenes (incluyendo a estudiantes con discapacidades psicológicas), impactando de forma directa y positiva en su rendimiento escolar general y en su entorno familiar. Tras el éxito de esta velada musical, los organizadores reafirmaron su compromiso de seguir potenciando el talento local y adelantaron que ya trabajan en sus próximas producciones, entre ellas un espectáculo de danza con música italiana en vivo y el musical de autores nacionales titulado «El Salvador bajo mi piel».






