El ministerio de Cultura ha teñido de júbilo el panorama artístico nacional al develar a los laureados de la tercera convocatoria de los Juegos Florales 2025 y casi de manera simultánea anuncia a los triunfadores del Premio Nacional de Cultura en sus ediciones 2024 y 2025.
La emoción es palpable. Por un lado, se celebra el legado inmortal que ha moldeado la identidad colectiva; por el otro, se abre la puerta a cuatro obras literarias, seleccionadas rigurosamente entre 61 contendientes, que prometen inyectar una nueva vitalidad al listado nacional.

La tercera convocatoria de los Juegos Florales ha cerrado con cuatro nombres que representan la excelencia en sus respectivas ramas: poesía infantil, teatro, cuento juvenil y teatro infantil. La Comisión Nacional Organizadora de los Juegos Florales indicó que cada uno de los ganadores se llevará a casa un premio equivalente a ocho salarios mínimos del sector comercio, además de un diploma que lo acredita como triunfador.
A continuación, se detallan las obras y los autores premiados.
En los XXXIII Juegos Florales de Usulután ganó Alberto Jirón Flamenco con la obra «El pintor de atardeceres». Su seudónimo fue Mágico Pincel. Los salvadoreños Zoila Recinos, Rebeca Henríquez y Rafael Pineda fueron los jurados.
En esta misma categoría le fue otorgada mención honorífica a la obra «Un gato en la ventana», presentada bajo el seudónimo Kuqui, porque «presenta haikús precisos, que sostienen la atención en lectores hiperestimulados, con imágenes limpias, silencios, musicalidad y visualidad potente; no subestima a la niñez ni explica lo obvio».
En los XXX Juegos Florales de San Miguel triunfó la obra de teatro de René Ricardo Figueroa Alvarado llamada «¿Y mi conserva de coco?». Figueroa, con su seudónimo, fue seleccionado por los jurados Santiago Nogales (España), Mario Pleitez y David Rocha (El Salvador).
En el caso de los XLI Juegos Florales de Morazán, rama cuento infantil, la obra seleccionada es «Catástrofe 2033», la cual fue presentada con el seudónimo AG y pertenece a Alberto José Pocasangre Velasco. Armando Molina, Beatriz Flamenco y Alejandro Córdova (todos salvadoreños) actuaron como jurados.
En esta misma rama, se otorgaron menciones de honor a las obras «El cura de Masahuat» y «Una niña llamada Pobreza», por su calidad literaria y el retrato de la identidad nacional.
Finalmente, en los XXX Juegos Florales de La Unión (rama teatro Infantil) resultó ganador Óscar Francisco Suncín Solano con su pieza «VIDA-O-GAME», la cual fue presentada con el seudónimo Ala Blanca. La selección estuvo a cargo de los jurados Rosario Ríos, Emmety Pleitez Quiñónez y Carolina Ciudad Real (todos salvadoreños).

Los máximos galardones
El Premio Nacional de Cultura es el reconocimiento más alto otorgado por el Estado, un tributo a quienes han dedicado su vida a enriquecer la herencia del país. Los ganadores no solo reciben una medalla de oro y un diploma de honor, sino también $5,000.
En la edición XXXVI (2024) dedicada al tema Radio y Televisión Personaje de Influencia Cultural la elección fue unánime: José Rolando Menéndez Castro, «El Cipitío», se llevó la distinción.
Su figura como «aportador cultural, actor, escritor, productor, guionista y cantautor» fueron cualidades que el jurado tomó en cuenta para entregar el premio a Menéndez por «su destacada trayectoria, contribución a la cultura salvadoreña y por haber sido una figura de profunda influencia en los medios de comunicación y en la identidad cultural nacional, que se ha extendido por más de cinco décadas».
La edición XXXVII (2025) dedicada a Portadores de Expresiones Culturales o Saberes Ancestrales de los Pueblos Indígenas o Afrodescendientes de El Salvador honra a Celio Efraín López Gómez, «portador cultural de la comunidad del cantón San Antonio Abad, San Salvador».
Celio es el incansable maestro que, desde los 16 años, ha custodiado y enseñado danzas tradicionales como Moros y cristianos, El torito pinto, El venadito y El cuche de monte, entre otras.
Además, es un talentoso artesano que talla coloridas máscaras y elabora vistosos trajes con lo cual mantiene vivas las tradiciones. El jurado expresó: «ha mantenido las tradiciones enseñando a jóvenes y personas mayores» por más de cuarenta años.
El jurado también expresó que su trabajo es como un pilar que asegura que El Salvador «mantenga sus tradiciones».
El ministerio de Cultura invita a la población a celebrar la riqueza del talento nacional y a mantenerse pendiente del acto de premiación.






