Enclavada en los inicios de la cordillera del Himalaya se encuentra la ciudad de Lijiang, en la provincia china de Yunnan. De sus 1.2 millones de pobladores, los originarios de la etnia Naxi son apenas 300,000.

Ellos son los herederos de la milenaria cultura Dongba, que se caracteriza por tener su propia religión y lenguaje y una escritura basada en jeroglíficos que todavía están presentes en la vida actual. La parte más histórica de Lijiang conserva la casa del gobernador que decidió, hace cientos de años, tomar la ruta hacia la unidad con el emperador.

Fue desde entonces que se decidió la enseñanza del chino mandarín y se adoptaron los caracteres chinos. Sin embargo, el lenguaje escrito sigue vivo y decenas de miles de manuscritos se conservan celosamente.

El recinto está cuidadosamente preservado. Es una casa de dos plantas, hecha de madera y finamente decorada. En su interior hay muebles y otros artefactos de la vida cotidiana. Está el trono del gobernador, forrado con la piel de un tigre. En el techo, un dragón, símbolo del emperador, lo vigila. Sin embargo, lo más valioso de este sitio son los manuscritos más antiguos escritos en Dongba.

Además, el Dongba está presente en muchos aspectos de la vida en Lijiang, desde las calles, donde negocios exhiben con orgullo los pictogramas, hasta en el monumental teatro al aire libre, donde centenares de actores representan una obra en la que dan vida al viaje de los Naxi desde otras regiones hasta donde ahora finalmente viven.

Es increíble la cantidad de actores y la calidad del vestuario que utilizan para re – presentar una masiva movilización humana hace cientos de años. Hay momentos en los que incluso utilizan caballos en los que hábiles jinetes recorren los alrededores del teatro y llegan a la parte más alta, que se funde con la montaña a lo lejos.

CONEXIÓN CON MESOAMÉRICA

Al Centro de Investigación Cultural Dongba —un amplio complejo que incluye varias edificaciones y que está a la orilla de un lago de cristalinas aguas y que, en días soleados, tiene las montañas nevadas de fondo la senadora mexicana Yeidckol Polevnsky Gurwitz llega acompañada con una asistente y con el jefe de Comunicaciones del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (UNAH) de México, Ulises Leyva.

Llegan a conocer sobre la posibilidad de estrechar lazos de cooperación y la posibilidad de intercambio de piezas históricas de ambos lados para exhibiciones, tanto en México como en Lijiang.

El equipo de bienvenida está encabezado por la directora He Xiaojing y cuenta que la cultura Dongba fue declarada hace 10 años patrimonio mundial inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Desde 1989, el Centro de Investigación Cultural Dongba ha protegido los manuscritos surgidos en la etnia Naxi.

Cuenta que son una enciclopedia que cuenta el origen de la Humanidad, astronomía y piezas culturales, lo que les convierte en verdaderos fósiles vivos, sobre todo por su representación escrita como jeroglíficos.

He Lifefeng, investigador del instituto, dice que están muy asombrados por saber que en una enciclopedia como la Dongba haya sido posible plasmar tanta sabiduría «con tan solo 1,400 caracteres», en referencia a los 100,000 caracteres del chino (aunque una persona alfabetizada domina entre 5,000 y 8,000 y para la lectura general «solo» se necesita conocer entre 2,000 y 3,000).

En el complejo de investigación también está un museo, que muestra diversas facetas de la vida de los Naxi. Una de ellas tiene que ver con el lenguaje escrito, donde algunos pictogramas tienen semejanzas con los mayas. Sin embargo, el soporte de la escritura era muy diverso, más allá de las rocas, ya que incluía huesos de oveja (omóplatos), tablillas (de piedra o madera), además de tela, papel, jade, ladrillos y tejas, aunque también hay evidencia que lo hicieron sobre cueros curtidos de vaca.

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