En palabras del destacado científico Salvador Moncada, la doctora María Isabel Rodríguez es una distinguida científica, educadora y política de El Salvador, cuyo legado es difícil de resumir en un libro, pero se hizo un esfuerzo literario por plasmar en 502 páginas y ocho capítulos, hechos relevantes de su brillante vida.

Desde el primer capítulo titulado «Un árbol de tres raíces: familia, educación y ciencia» emerge la riqueza histórica de una niña prodigio que vio la luz el 5 de noviembre de 1922, que creció en el barrio La Vega de San Salvador al cuidado de su madre y dos tías y que rompió esquemas al convertirse en la tercera mujer en graduarse de la carrera de Medicina en la Universidad de El Salvador (UES).

Los siguientes capítulos relatan su ascendente formación académica que la llevó a México a especializarse en cardiología y fisiología, su retorno a la UES para convertirse en decana de la Facultad de Medicina en 1967, rectora entre 1999 y 2007 y ministra de Salud entre 2009 y 2014. Su vocación de servicio la llevó a ocupar importantes cargos en la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

«Todas las experiencias en que me he envuelto se proponen enviar un mensaje de esperanza que contribuya a cambiar la sociedad y el mundo y que es posible sostener un espíritu por la vida, la justicia y la igualdad», sostuvo Rodríguez, de 102 años de edad, durante el lanzamiento del libro «María Isabel Rodríguez. Su vida, sus tiempos», llevado a cabo el lunes 30 de junio en las instalaciones de su querida alma máter.

Evocando a la artista chilena Violeta Parra, la científica agradeció a la vida, que le ha dado tanto. «Me dio el corazón que agita su marco, cuando miro el fruto del cerebro humano», recitó en un emotivo acto, ante cientos de invitados congregados en el auditio Herbert Anaya Sanabria, de la Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales.

«Me alegra mucho no haberme muerto antes, hubiese sido muy triste no escuchar todas estas cosas buenas», bromeó, desatando las risas de los presentes, entre los que se encontraban las máximas autoridades de la UES, estudiantes, amistades, empresarios, familiares y diplomáticos.

Una mujer pionera

Su visión del mundo y sus fuertes convicciones inculcadas desde niña, la llevó a ser pionera en un campo profesional dominado por hombres. Fue la primera mujer decana de Medicina, la primera rectora de la UES, la primera ministra de Salud de El Salvador.

El libro enaltece sus logros académicos y sus aportes en el área de la investigación científica, acompañados por una serie de fotografías familiares, de reconocimientos y cargos ostentados.

«La razón de todo esto es que, yo pienso, y me ilusiona, que este libro se convierta en la base de un centro de estudios de la realidad salvadoreña, de donde surjan muchos proyectos de investigación sobre diversos temas», esbozó Salvador Moncada, el destacado científico que fungió como director editorial del libro.

Las etapas biográficas de la profesional se enriquecen con datos que revelan el contexto en el que nació y en el que desarrolló sus diferentes logros.

«“María Isabel Rodríguez. Su vida, sus tiempos” es un libro que recorre la trayectoria intelectual, científica, social y humana de María Isabel Rodríguez. Coloca marcos, enfoques y procesos históricos en una biografía. Este libro reconoce que la doctora Rodríguez trabajó desde las relaciones interdisciplinarias y tejió redes intelectuales y colaborativas a lo largo del continente. Hasta ahora, la doctora Rodríguez ha recibido 14 doctorados honoris causa, ha sido reconocida como heroína de la salud por la OPS y ha recibido otros reconocimientos nacionales e internacionales», expresó Elena Salamanca, quién llevó a cabo la edición final del libro.

La niña Isabel

María Isabel Rodríguez es hija de Concepción Rodríguez y de Herculano Cornejo. Él era propietario de unas fincas en las afueras de San Salvador y desatendió sus responsabilidades paternas con la pequeña Chabelita, como le llamaban.

La futura ministra de Salud se crio solo con su madre Conchita y sus tías Elena e Isabel, quienes le inculcaron el amor por la lectura y le enseñaron los valores de la vida. «A María Isabel no le faltó amor y formación vital. No guardó resentimientos hacia su padre y la ausencia paterna no le causó carencias. Ella lo asumió como un asunto natural, su madre y sus tías fueron figuras determinantes. Su madre estuvo enteramente dedicada a ella, le transmitió el amor por los libros e incluso llegó a consentir durante su infancia las lecturas de las novelas de Alejandro Dumas, que sus tías no le hubieran aprobado», expresa un fragmento del capítulo N. o 1.

Desde su infancia, siempre destacó por su desempeño académico, lo que le abrió muchas puertas a lo largo de su vida.

MARÍA ISABEL RODRÍGUEZ: «A PESAR DE LO DIFÍCIL, NEGATIVO Y ADVERSO, SIEMPRE HAY POSIBILIDADES»

Durante al acto de presentación de su libro bibliográfico, la doctora María Isabel Rodríguez brindó un sentido discurso de agradecimiento y de motivación a las presentes y futuras generaciones.

Agradeció a quienes hicieron posible su obra literaria y a sus centros de estudios, como la Universidad de El Salvador, con la que siente un profundo vínculo.

«Mi mensaje para las nuevas generaciones es que a pesar de lo difícil, negativo y adverso que sea el momento que vivimos, sepan que siempre hay posibilidades, maneras de trabajar con más constancia, más entrega y más compromiso».

Según ella, hay circunstancias que marcan y se vuelven trascendentales en algún momento de la existencia: «Debo mencionar, en particular, dos momentos que transformaron mi vida. Haber sido electa decana de la Facultad de Medicina y tiempo después haber sido electa rectora durante dos periodos, lo cual me permitió impulsar cambios en esta universidad, que es mi alma máter y la casa que siempre he llevado conmigo».

Destacó el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la elaboración del libro. «Agradezco, en primer lugar, a mi familia, que me propició el cálido ambiente en que se desarrolló mi temprana vida y en particular a mi madre Concepción Rodríguez que me proporcionó una educación paralela, enseñándome a leer literatura universal a escondidas del resto de la familia, pues aún en esa época, esa lectura no era accesible ni recomendable a las niñas», rememoró Rodríguez.

El libro próximamente será vendido en la UES y la OPS colocará un ejemplar en su biblioteca virtual.

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