La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el cantón El Hormiguero, del distrito de Comacarán, en San Miguel Centro, ha despertado un especial interés en quienes aprecian la riqueza arquitectónica del siglo XX.

Su construcción inició en 1909 y finalizó en 1918. La explotación de las minas en El Salvador jugó un papel importante en el levantamiento de este templo, ya que los recursos utilizados, como el financiamiento y la mano de obra, surgieron de dicho sector.

Algunos habitantes de El Hormiguero, con base en las historias que narraban sus padres, cuentan que fue Emilio GonzáRedacción Iliana Ávila lez, un habitante del cantón, quien donó el terreno para la edificación de la capilla y tuvo un papel activo en el proceso.

«La iglesia es un tesoro que tenemos como comunidad desde hace muchos años, es una gran historia. Los antepasados y un libro cuentan que vinieron unos extranjeros y empezaron a trabajar en unas minas, cuando el señor Emilio González donó una manzana de terreno para construir la iglesia con arena de río y piedra local», comentó Lorena Hérnandez, habitante de la comunidad.

El padre Edilberto Lazo, autor del libro «El Hormiguero, su historia», relata que la fachada de la iglesia fue construida por los habitantes del lugar, utilizando piedra tallada; además, la madera que conforman los pilares y otras partes importantes del templo proviene de árboles de carreto y guanacaste.

La fachada de piedra, imponente y bella, pareciera que irradia un hermoso color dorado con los rayos del sol al atardecer; sin embargo, el tiempo no ha sido benevolente hasta el punto de que los pobladores han tenido que cubrir sutilmente las grietas con una mezcla de cemento para perpetuar su tesoro local. «A nivel popular, la misma pobla ción le está dando ese carácter de distinción y, por el hecho de que la fachada del templo es de piedra, algunos la llaman el castillo. Pero sí es un templo hermoso», dijo el padre César Benítez, administrador de la parroquia San Sebastián Mártir, de Comacarán.

Fieles, como María viuda de Díaz, se preocupan por las instalaciones del templo; por ejemplo, recientemente mandaron a construir las puertas principales de madera. Otros proyecto son construir otro par de puertas, reparar el techo y cambiar el sistema eléctrico, que se quedó obsoleto y necesita ser renovado.

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