Las historias y la cotidianidad del pueblo salvadoreño se trasladaron a la ciudad de Voorburg mediante un conversatorio organizado por la Embajada de El Salvador en los Países Bajos, que rindió homenaje a la obra y el legado de Salvador Salazar Arrué, «Salarrué». El evento, realizado en coordinación con la Asociación Hispánica de La Haya, formó parte de los proyectos de diplomacia cultural destinados a proyectar la identidad del país centroamericano en Europa.

La actividad se transformó en un espacio de diálogo donde se resaltó la sensibilidad y el ingenio del autor para retratar las costumbres, valores y creencias que forman parte del alma colectiva salvadoreña. A través de la lectura en voz alta y comentarios de relatos como «El Cuento de la Primeritita Comuñón de Menchedita Copalchines», «El cuento de la Indalecia quera bien india, de Justiano quera bien justo y de la Ambrosia que nuera ninguna gente», «Hasta el cacho» y «El cuento de Leprocinio que le rompieron la vocación de pura ingratitur», los asistentes pudieron apreciar el particular manejo lingüístico con el que el escritor inmortalizó el imaginario popular.

El encuentro reunió a ciudadanos neerlandeses estudiantes del idioma español, miembros del cuerpo diplomático de América Latina y el Caribe, académicos y residentes hispanohablantes, quienes utilizaron la riqueza expresiva de Salarrué para profundizar en la historia y la cultura de El Salvador. Como cierre de esta inmersión cultural, los invitados participaron en una degustación de platillos tradicionales de la gastronomía salvadoreña, entre los que destacaron las pupusas.

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