Desde hace siglos, el humano ha utilizado la arcilla para cubrir necesidades. Es por ello que hay piezas encontradas en diversos sitios arqueológicos que pertenecieron a grupos étnicos como los mayas. Esta comunidad construyó a base de este material vasijas, utensilios y otras cerámicas que se conservan en museos.

Siguiendo técnicas antiguas, estudiantes de la cátedra de Sociología del Arte, de la Universidad de El Salvador (UES), han utilizado este material para representar leyendas y narraciones de origen popular, así como historias y sucesos reales o fantásticos que están relacionados con la cultura e identidad salvadoreña.

Son alrededor de 30 esculturas de pequeño formato, con un tejido multifacético, que han sido moldeadas por los jóvenes. Cada pieza posee una interpretación y un significado de contexto social propio otorgado por cada estudiante.

«En esta muestra hemos retomado nuestros mitos, tradiciones, nuestra cultura cuscatleca, y está bajo un enfoque sociológico, ya que si bien tenemos piezas que representan personajes mitológicos, también hay piezas que tienen un trasfondo de problemáticas sociales y cada uno de los participantes lo ha replicado en sus trabajos», manifiesta Francisco Ortiz, estudiante y exponente.

Expositores y obras

El curador de esta exposición y uno de los encargados en elegir las obras, ya sea por su significado, concepto, forma o simbolismo, fue Álvaro Pérez, director de la Pinacoteca de la Universidad de El Salvador.

«Es una memoria materializada a través de un ejercicio sencillo, pero de vital importancia. Con aportes significativos para el entendimiento y conocimiento de lo que cada vez parecería volverse más lejano, hablamos de la tradición oral, relato y relator. Ahora, de la mano de jóvenes estudiantes de artes que con este ejemplo nos inspiran a no olvidar nuestras leyendas, no olvidar nuestras raíces», se lee en la presentación de la muestra escrita por el curador.

El Cipitío, la carreta chillona, el cadejo, la cuyancúa, Chasca la virgen del agua, entre otros, son algunos de los personajes que se pueden ver en la exhibición y que, aún en pleno siglo XXI, siguen vivos gracias a los relatos que se niegan a morir, pasando de una generación a otra.

La exposición lleva por nombre «De la arcilla a la memoria» y estará abierta al público en La Casa del Escritor, en Los Planes de Renderos, hasta el próximo 10 de julio. La entrada es gratis.

En total, fueron más de 60 estudiantes los que crearon una escultura a base de arcilla; sin embargo, solo 30 lograron ser seleccionados para la exposición.

Los restantes participaron con autorretratos, donde mostraron su forma de verse o ser ante el mundo, es decir su propia realidad.

«Mi cuadro, desde el punto de vista caricaturesco, representa más que todo la infancia, porque nosotros cuando éramos niños veíamos todo como en las caricaturas. Mi cuadro representa esa visualización. Sabemos que muchos de nuestros niños salvadoreños no tuvieron la oportunidad de ver programas de caricaturas y se dedicaron a trabajar desde muy pequeños», detalló Gabriela Pérez, una de las expositoras.

Por su parte, Javier Ortiz, recreó la leyenda del gritón de medianoche, donde se observa a un hombre de orejas grandes y la boca completamente abierta. Su obra se llama «El ladrón de medianoche». «En mi escultura he retomado esta figura que aparece en la medianoche. Existe la teoría de que muchas de estas leyendas fueron traídas por los españoles a los países latinoamericanos. Por ejemplo, con el gritón de medianoche les metían miedo a los indígenas para que no salieran de noche y así poder saquear las minas. Mi escultura va más enfocada en esa crítica, en ese origen más realista y un poquito crudo», dice el joven.

Otra de las expositoras fue Itatí Jiménez quien con un tronco, alambre, papel y arcilla recreó una de las leyendas más conocidas en el país: la Siguanaba.

«La recreé porque me gustó la idea de que en otros países de Centroamérica a la Siguanaba se le representaba con una cabeza de caballo esquelético, también tomé eso de que en una parte se le ve el cuerpo muy bonito y por el otro lado se ve como el pecho caído característico de ella. Para poder observarla bien hay que girarla y así se logra ver esos detalles. Así como las características de los lugares donde suele aparecer, algún árbol seco o sentada en una piedra cerca de los ríos donde se le parecen a los hombres borrachos e infieles», explica.

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