El mundo del arte salvadoreño y la comunidad creativa internacional lamentan la partida de Muriel Hasbún, una figura cuya trayectoria fue fundamental para comprender la identidad y la memoria a través de la imagen. La noticia de su fallecimiento fue confirmada por el Museo de Arte de El Salvador (MARTE), institución que destacó su papel como un puente vital entre el territorio nacional y la diáspora.
Hija de un padre salvadoreño y una madre francesa, Janine Janowski —fundadora de la emblemática Galería El Laberinto—, Hasbún creció en un entorno profundamente artístico que moldeó su visión desde que tomó su primera cámara a los 15 años.
Su formación académica y profesional fue tan sólida como su compromiso cultural. Tras licenciarse en literatura francesa en la Universidad de Georgetown y obtener una Maestría en Bellas Artes en la Universidad George Washington bajo la tutela de Ray K. Metzker, consolidó una carrera docente y creativa de alcance global.


Sus piezas, que exploran las heridas de la guerra civil y la complejidad de la migración familiar, forman parte de colecciones de prestigio mundial, incluyendo el Museo Smithsonian de Arte Americano, la Biblioteca Nacional de Francia y, más recientemente, el Whitney Museum of American Art en Nueva York, que adquirió su obra «¿Sólo una sombra?».
Más allá de sus logros individuales, Hasbún trabajó incansablemente por la preservación del legado artístico salvadoreño. A través de Laberinto Projects, se encargó de rescatar y documentar la historia de la Galería El Laberinto, garantizando que la producción artística generada durante los años del conflicto armado permaneciera vigente para las futuras generaciones.
Como profesora emérita y activista, su liderazgo permitió la construcción de una comunidad transnacional que hoy reconoce en ella a una maestra generosa y a una observadora aguda de la condición humana. Con su partida, el arte contemporáneo pierde a una de sus voces más sensibles y necesarias.






