La edad es sinónimo de experiencias y las experiencias conducen a nuevos horizontes y nuevos comienzos. Para el joven escritor salvadoreño Mario Quiñónez, esa idea de edad, experiencia y madurez es lo que ha dado vida a su segunda obra, titulada «Objetos Transhumantes», la cual será lanzada oficialmente este próximo 7 de mayo.
Quiñónez da vida a su segundo libro, el cual se compone de relatos surrealistas donde los objetos son los protagonistas y los humanos, en algunos casos, los antagonistas, abordando temas relacionados al amor, la vida laboral, la vejez, la madurez en la vida, entre otros.
Sobre su nueva obra y los detalles que permitieron su creación, además de la nueva etapa literaria que marca en su carrera, Mario Quiñónez conversó con Diario El Salvador.

¿Cómo nace la idea de esta nueva obra «Objetos Transhumantes»?
Primero, reinventarme en la narrativa, en la literatura nacional y no alejarme del costumbrismo, pero abrir puertas y nuevas camadas a lo que como escritor salvadoreño y contemporáneo tengo que dar o que ofrecer a los lectores. Creo que es un nuevo reenfoque en la literatura, porque no me gustaría quedarme enfrascado en el costumbrismo, así que decidí enfocarlo en el vanguardismo y el surrealismo.
«Objetos Transhumantes» es una obra donde lo surrealista toma posesión del libro. Son 14 objetos que hablan en primera persona y que le dan otro toque a la literatura salvadoreña. Hablar de objetos inanimados es una oportunidad para explorar algo nuevo en la literatura nacional, dejar que los objetos tengan voz.
¿Por qué escogiste ese nombre?
Buscaba algo sencillo, algo que conectara con los lectores. Como en mi primera obra, busqué conectar dos palabras que dieran a entender el mensaje a primera instancia, que el lector entendiera rápido que la obra va de objetos que hablan, que están humanizados. Antes de seleccionar este nombre tenía otro tentativo.
Ese nombre era «Los objetos dan su testimonio», pero era demasiado largo ese nombre. Fue así como surgió «Objetos Transhumantes». Me gusta mucho esa expresión porque hace referencia a que los objetos transhuman a la par de los humanos.

Desde esa idea de dar voz a los objetos, ¿qué temas aborda esta nueva obra?
Es muy diferente a mi primera obra. Acá abordó temas como el poliamor, algo que en Europa tiene mucho sentido y que es menos tabú que en Latinoamérica. Hablamos de vejez y abandono, a través de la historia de una manta que pasa a ser muchos objetivos, enfocando en esa pertenencia y del paso del tiempo. Hablamos de los abusos en toda instancia, sobre todo abusos de poder, abordado desde las universidades. Creí que era la posibilidad de dejar de lado el abuso de poder como algo político y enfocarlo en las universidades, que también concentran abusos de poder.
Se habla de la prostitución, pero visto desde el enfoque de un espejo que narra las peripecias que abordan las mujeres en burdeles y cómo el espejo narra esto en primera persona. Hablamos de la transformación y reinicio a nivel profesional. Son temas variados. Hablamos sobre la vanalidad en los gimnasios, con un punto de vanidad, como un antro de dioses en el Olimpo, pero representando la vanidad, la vanalidad del hombre, el exhibicionismo. Hay una cantidad de temas inmersos en este libro.
¿Cuánto tiempo te tomó trabajar en este libro?
El trabajo lo inicié en el año 2022, en mayo de ese año. Lo inicié un domingo 2 o 3 de mayo y duró todos estos años. Por eso escogí el lanzamiento para este mes de mayo. Fueron dos años de escritura más el 2024 de revisión y este año 2025 volver a un proceso de revisión, ahora editorialmente.

Hablás de temas bastante densos. ¿Qué forma de trabajo implicó para vos sumergirte en esas realidades que plasmas en cada historia?
Fue un trabajo de acumular experiencias, de escuchar muchas voces, muchos relatos. Quizás por mi entorno de comunicaciones, educación y publicidad he escuchado muchas historias. Además, mi experiencia en Barcelona me llevó a pensar en cómo es la vida allá y cómo ven el amor los europeos. Esa experiencia me dio insumos para escribir sobre eso. Así fue con cada experiencia. El libro presenta ficción, entonces los temas colocan ficciones creadas desde el punto de vista del autor. También me ayudó la exploración de campo.
Por cierto, este libro nació de un bloqueo creativo. Estaba con una novela, que aún tengo en espera y que sigo trabajando, pero me bloqueé creativamente y le di pausa a esa novela. Ahora, todo lo que había investigado para esa novela, el sentarme a hablar con la gente en la calle y recopilar experiencias fue lo que traje a este libro. Fue importante salir de mi casa, de mi trabajo, llegar a un entorno más salvaje, más urbano, más voraz. Esto le dio una nueva voz a mis historias.
¿Este libro marca una evolución en la obra de Mario Quiñónez?
Totalmente. Considero que hay una evolución porque dejó de lado la mitad infancia rural y mitad infancia citadina de Mario Quiñónez. Acá hay un tono más salvaje, más maduro. Acá se muestra un Mario Quiñónez que esta hablando de erotismo, transformación, temas polémicos sobre el amor. Es un salto a lo que, usualmente, por miedo no queremos publicar para que no dejen de vernos con el rostro suave del cuento. Pero el cuento es realidad y es necesario contar ese mundo con una mirada auténtica, sin querer copiar o parecerme a un escritor o a otro. Este libro refleja a un Mario Quiñónez de 31 años que muestra nuevos personajes.
¿Qué mensaje querés dar con esta nueva novela?
Creo que el mensaje más importante es reconectar con nosotros a nivel de objetos y pertenencias. Hay un buen consejo: los objetos del pasado que hemos guardado tienen un porqué en nuestra vida. La carta de amor de la adolescencia, los recuerdos de la infancia, todo eso tiene un porqué, evocan un recuerdo y una experiencia que fue importante para nosotros. El objetivo es que la gente vea con añoranza, respeto y curiosidad a lo que nos rodea, porque las cosas cuentan historias.






