El 14 de mayo de 2010, el Estado de Israel, a través del Yad Vashem, rindió un merecido homenaje al coronel José Arturo Castellanos al otorgarle póstumamente el título de «Justo entre las Naciones», el más alto reconocimiento que se concede a aquellos no judíos que arriesgaron sus vidas para salvar a judíos durante el Holocausto. Este reconocimiento selló su lugar en la historia como un héroe de la humanidad. Hoy se conmemoran 15 años. Mañana 15 de mayo, Castellanos cumpliría 90 años de haber sido ascendido como coronel y el pasado 27 de enero se cumplieron 80 años de la liberación de los campos de concentración nazis.
Arturo Castellanos nació en San Vicente, el 21 de diciembre de 1891. Estudió en la Escuela Politécnica Militar en El Salvador y en Italia. En 1937 fue designado cónsul general en Liverpool (Reino Unido), en 1938 fue asignado al consulado de El Salvador en Hamburgo (Alemania) y finalmente fungió como cónsul en Ginebra (Suiza) entre 1941 y 1944.
Fue en este periodo donde el coronel Castellanos demostró una profunda humanidad ante la persecución sistemática del pueblo judío por el régimen nazi. Consciente del horror que se cernía sobre miles de personas inocentes, ideó, junto a su secretario judío-húngaro George Mandel-Mantello, una audaz estrategia para ofrecerles un respiro de la barbarie.
«Las comunidades judías enfrentaron períodos completamente difíciles en el contexto europeo, y el coronel Castellanos vio una oportunidad para incidir y salvar vidas, a pesar de que el contexto en el que le tocó vivir no era el más favorable para hacerlo. En ese sentido, se anticipó a la evolución de nuestro mundo y supo defender su interés de salvar vidas, frente a los grandes atropellos a su vida e integridad que sufrían de forma impune, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial», explica Alexis Mejía, director de investigación del Instituto Diplomático Doctor José Gustavo Guerrero, del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Castellanos y Mandel-Mantello, valiéndose de su posición diplomática, emitieron miles de certificados de nacionalidad salvadoreña, documentos que, aunque carecían de reconocimiento legal formal, sirvieron como un escudo protector improvisado contra la deportación a los campos de exterminio. Se estima que gracias a esta valiente iniciativa alrededor de 40,000 vidas judías fueron directamente salvadas de una muerte segura.
«El certificado de nacionalidad fue el documento que, de forma inmediata, permitió impedir que las personas fuesen enviadas a los campos de concentración, permaneciendo así en Suiza o en el país donde se encontrasen. Posteriormente, para permitirles irse del país y resguardar del todo sus vidas, se inició la emisión de los pasaportes para aquellos que tenían su certificado de nacionalidad. Sin embargo, esta operación únicamente pudo ser iniciada hasta la segunda mitad de 1944», agrega el director.
Dos grandes «justos» salvadoreños
Según registros, el coronel Castellanos llegó a coincidir con el doctor Gustavo Guerrero, siempre en el marco de esta coyuntura y, al parecer, trabajaron en conjunto para salvaguardar vidas.
«De acuerdo con el informe que se formuló desde nuestra cancillería, se cree que este contacto pudo haber ocurrido en el período de tiempo en el cual el doctor Guerrero, entonces presidente de la Corte Permanente de Justicia Internacional, se trasladó a Suiza para salvaguardar a los empleados y documentos de la Corte Permanente de Justicia Internacional, luego que la Alemania nazi invadiese Países Bajos en 1940. En ese momento, se intuye que el doctor Guerrero pudo ser consultado sobre los diferentes casos recibidos por parte del cónsul Castellanos y le habría brindado apoyo en la redacción de los documentos de certificación de nacionalidad salvadoreña para miles de familias», señala Mejía.
Agrega que, «de esta forma posiblemente la larga tradición y conocimientos jurídicos del doctor Guerrero impactaron para que los certificados tuvieran validez desde el punto de vista jurídico, y así no se cuestionara por parte de las autoridades involucradas».
La «acción salvadoreña»
El coronel Castellanos actuó con una profunda convicción moral, desafiando las convenciones diplomáticas y arriesgando su propia seguridad y carrera. Su acto de valentía silenciosa, durante décadas poco conocido, emergió con el tiempo para ser reconocido como un ejemplo paradigmático de la capacidad humana para la empatía y la acción frente a la atrocidad.
A través de los documentos que fueron creados por Castellanos y Mantello, se logró proteger a miles de personas quienes con esas identificaciones se presentaban ante los alemanes como ciudadanos salvadoreños. Los soldados alemanes no tenían idea cómo lucían los salvadoreños y solo se limitaban a reconocer sellos y firmas de instituciones diplomáticas, lo cual era suficiente para no proceder a su arresto.
«Se trató de emisiones [certificados de nacionalidad] que estuvieron condicionadas por el mismo contexto, en el cual un solo documento probatorio de una nacionalidad asociada a un país neutral en el conflicto internacional podía salvar a una persona de etnia judía y su familia de ser enviadas a los campos de concentración», detalla el director del instituto.

El Yad Vashem
Con la misión de conmemorar, documentar, investigar y educar sobre el Holocausto, el Yad Vashem, el Centro Mundial de Conmemoración de la Shoá, fue establecido en 1953 por una ley de la Knesset (Parlamento Israelí), con el cual se pretende recordar a los seis millones de judíos que fueron asesinados y honrar a los justos entre las naciones que arriesgaron su vida para rescatar judíos.
El Yad Vashem posee 18 hectáreas de largo y se encuentra situado sobre el Monte del Recuerdo, en Jerusalén. Está compuesto de monumentos, sitios conmemorativos, museos, centro de investigación y educación, entre otros. La foto del coronel Castellanos se encuentra en el Jardín de los Justos (en el Yad Vashem), donde también está grabado su nombre en el Muro de Honor.

Un legado que vive
Impulsados por el deseo de dar a conocer la historia de su abuelo José Arturo Castellanos, Álvaro y Boris, sus nietos, comenzaron a producir el documental «The Rescue», donde plasman la vida y hazañas realizadas por el coronel.
«Nuestro film-concierto es como documental en vivo, posee una mezcla única entre dos disciplinas artísticas, algo que nos tomó mucho tiempo poder refinar. Como no existe ningún “software” o medio electrónico de poder encajar la música en vivo con las imágenes cinematográficas, hemos tenido que hacerlo con dirección musical en vivo durante la misma película», expresaron los cineastas durante una de las presentaciones del documental.
En la producción (de 65 minutos) se presentan imágenes, documentos del Museo del Holocausto y entrevistas de sobrevivientes que fueron salvados por el coronel. Además, posee un repertorio musical con melodías como «Obertura Osain (San José)», «Canto tradicional yoruba», «Little Sunflower» (de F. Hubbard), «Round Midnigth» (de T. Monk), entre otras.

Más de una década de su nombramiento
Para conmemorar los 15 años del nombramiento de «Justo entre las Naciones», la cancillería, a través de la Embajada de El Salvador en Alemania, proyectó a inicios del mes el filme «The Rescue».
«El Salvador se siente profundamente orgulloso de contar con este tipo de figuras que son un faro para el actuar de los diplomáticos de las nuevas generaciones. Este esfuerzo nos ayuda a preservar su memoria y a hacer eco sobre su obra de justicia para todas las generaciones», expresó la embajadora de El Salvador en Alemania, Florencia Vilanova.
Esta producción también fue presentada en Bremen, en las instalaciones del Instituto Cervantes y, posteriormente se presentará en Hamburgo, siempre en dicho instituto.






