Los festejos en honor a Santiago Apóstol, patrono de Apastepeque, en San Vicente, comenzaron este año puntuales el 10 de julio, como ha sido siempre. 

Más de un mes antes, en la casa, taller y museo de José Sabas Gómez Pacas ya había iniciado el proyecto de construir la estatua gigante en su honor.

Todo arrancó con un dibujo de tamaño real sobre una pieza de madera. Sabas comparte que además del tiempo que tomó afinar la figura, invirtió un mes para calar el plywood que sirvió de modelo para él y los otros artistas que se unieron a la obra: Rosaura Díaz (de Honduras), Adrián Peña (de México), Miguel Ángel Gómez (hijo de Sabas) y, por supuesto, José Sabas.

De día, noche y madrugada, los cuatro trabajaron de forma simultánea para avanzar todo lo posible en su misión. Y para lograrlo se dividieron actividades a realizar; por ejemplo, Sabas y Adrián se ocuparon de la estructura del caballo. Miguel Ángel y Rosaura fueron los responsables de los cuerpos. Al momento de colocar la malla metálica y el llenado con cemento, todos lo hicieron al mismo tiempo.

«Tratamos de que cada quien estuviera en algo y no estar cerca para no estorbarnos», dijo Miguel Ángel, al tiempo de asegurar que «dependiendo de la inspiración» y la ganas de avanzar cumplieron jornadas de trabajo de casi 20 horas. «Un día me fui a las 2 de la mañana. No sé a qué horas terminó Rosaura, pero creo que llegó como a las 5. Otros días terminó como a la 1 de la mañana y así. Entonces, no son 12 horas, son casi son 20 horas, 18 horas. Dependiendo de la inspiración y el avanzar», indicó.

Reconoce que el trabajo que realizan no es como cualquier otro: «No se puede decir: “A las 4 de la tarde me voy”. Esto es un gran compromiso».

Debido a que los artistas trabajaron mientras se desarrollaban los festejos a Santiago, Adrián destaca el fervor que los lugareños tienen por su patrono.

«Aquí nos ha tocado escuchar la fiesta y es una energía bastante grande el tema del festejo. Son asuntos que tienen que ver con lo popular, con la mayordomía, los grupos religiosos, la gente y a lo que están acostumbrados ellos como parte de la tradición».

Agregó que la celebración le pareció interesante, ya que en su natal México al igual que en el resto de países América Latina «se tiene fuerza en el tema religioso», que trasciende lo sincrético (colonización española) y llega hasta los primeros asentamientos americanos, sus tradiciones y creencias. «Es todo lo que viene de la historia», dijo.

La tecnología estuvo presente

El docente universitario Ángel Portillo participó en la creación de la escultura.

Sabas dibujó a mano la idea que tenía sobre el monumento para su santo patrono, pero fue Portillo, con ayuda de una computadora, quien redefinió la propuesta original.

«Yo hice un dibujo a lápiz. Luego le pedí a él que me ayudara, porque con él también hicimos otro trabajo que está en la iglesia de San Rafael Obrajuelo, en la puerta principal. Entonces, hoy también me apoyé en él para que me hiciera el mismo proceso de pasarlo técnicamente a la computadora. Incluso, en el dibujo que hice hay otros elementos que por cuestiones de costo los eliminamos; por ejemplo, solo quedaron dos figuras humanas abajo del caballo, pero había tres».

Portillo elaboró dos propuestas de cómo mejorar el conjunto escultórico y, al final, junto a Sabas acordaron cuál de esas se usaría.

La idea triunfadora se proyectó sobre un pliego de madera donde se calcó toda la imagen. En las semanas posteriores, Sabas perforó la madera hasta lograr un esquema real de la que ahora es su gran escultura.

«ES LA PRIMERA VEZ QUE SALGO DE HONDURAS»

Rosaura vino para tallar madera, pero todo cambió.

¿Ya habías participado en una obra como esta?

En resumen, es primera vez que salgo de Honduras. Le pedí espacio al maestro Sabas con la idea de que me enseñara a tallar madera, ya que yo solo he trabajado en instalaciones y con otras herramientas, pero no con pulidoras.

Luego, me informa de que estaría en este proyecto, con esta técnica de ferrocemento, la cual igualmente es primera vez que utilizo. Yo me dedico más a tallar en piedra o mármol, también al modelado en arcilla.

He visto en las fotografías que te dedicas los rostros.

Sí, me gusta bastante. Por lo general, trabajo con mi sobrina en imitar expresiones de algunas figuras desconocidas que transitan en el tiempo. Entonces, sí me ha gustado bastante la idea del rostro humano, más que todo.

¿Y qué pensás de esta experiencia vivida en Apastepeque?

Estoy súper agradecida tanto con el maestro como con su familia, con Miguel Ángel. Nos han recibido de la mejor manera y en eso coincidimos con Adrián.

Por la cuestión del trabajo no estuvimos en la celebración que hubo, las fiestas patronales para Santiago Apóstol, pero tampoco estoy muy acostumbrada a todo esto. Allá (en Honduras) no hay movimiento de tanta gente. Esto no lo hacemos mucho.

«ES UNA PIEZA DE FORMATO MAYOR Y BIEN INTENCIONADA»

Adrián y Sabas trabajaron la estructura del caballo.

Adrián, entiendo que coincidieron con Sabas en Argentina y allá platicaron sobre la posibilidad de que visitaras el país para el proyecto de Santiago Apóstol.

Coincidimos en ese evento, pero a Sabas lo conozco desde el año pasado. En Honduras estuvimos en un simposio de escultura en piedra. Con Rosaura ya tienen tiempo de conocerse. Decidimos que si había algo que nos uniera otra vez, entonces, buscaríamos la manera. Después se dio el proyecto de Argentina, donde compartimos, y creo que algo en común, que es lo que veo, y es el tema del trabajo, la tenacidad, la fuerza, las ganas de trabajar. Es algo en común entre los tres.

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¿Qué pensás de esta escultura?

Para empezar, yo le llamaría conjunto escultórico. Una pieza de corte religioso, con el tema del patrono de este lugar. Ahora, yo lo veo a nivel el artístico, a nivel escultórico, y es una pieza de formato mayor y bien intencionada con todo ese tipo de elementos que se le están imprimiendo, sobre todo tanto de figuración, de realismo, de imaginería, de varias cosas, en especial respetando la iconografía de lo que es Santiago Apóstol y lo que representa para este lugar. Todo esto me parece interesante.

«MI PAPÁ ME METIÓ A LA ESTRUCTURA DE LOS CUERPOS»

Miguel ángel destaca la interacción con colegas artistas.

¿Es la primera vez que trabajás una obra de estas dimensiones?

No. La primera vez que trabajé así, en un trabajo monumental, fue cuando realizamos la imagen de la Virgen de la Victoria que se puso en la cúpula de la iglesia de Victoria, en Cabañas. La imagen él [su papá Sabas] me la dio para que la realizara, sacara el molde, pero él me supervisaba.

¿Tenés fotos de eso?

Debo tener del proceso cuando la estábamos montando.

Bien, ¿y qué te ha parecido esta experiencia de una escultura que permanecerá en tu casa?

Lo bonito es la parte de interactuar con artistas internacionales por el conocimiento que transmiten, porque en el proceso que se lleva a veces es mejor unir ideas, y claro que se aprende más.

La otra parte del proceso es que en los tiempos que uno se puede tomar un refrigerio o los tiempos que se hacen de comida, esa interacción, permiten tener un panorama más amplio en el sentido artístico. O sea, que a esto le podemos llamar un simposio.

¿Qué parte construiste?

De entrada estuve con el hierro porque mi papá me metió a la estructura de los cuerpos.