Hacer un recorrido al interior del Teatro Nacional es sumergirte en la historia desde su fundación. La génesis inicia en 1841 cuando Rafael Meléndez, quien vivía en la misma cuadra del actual teatro, prestó y acondicionó el jardín de su casa para que los capitalinos pudieran gozar de representaciones artísticas, marcando con ello el punto de partida del movimiento teatral salvadoreño.

Un año más tarde, en 1842, otro capitalino, Mariano Cáceres, levantó sobre las paredes de su casa una construcción «extravagante», un edificio en forma de cono cubierto por paja, que tenía las condiciones acústicas necesarias para hacer diferentes representaciones, con lo cual nació el primer teatro. Allí se presentaron obras como: «Catalina Howard», «El sitio de la Rochelia», «Lázaro, el mundo».

En 1846, mientras se celebraba con «cachinflines» y cohetes de vara las fiestas en honor al Salvador del Mundo, una de estos pirotécnicos convirtió al teatro-cono en cenizas.

Según el libro «El Salvador: inundaciones e incendios, erupciones y terremotos», de Jorge Lardé y Larín, el capitán general Gerardo Barrios señaló la manzana situada al oriente de la actual catedral para la construcción de otro teatro; sin embargo, la guerra en 1863 contra Guatemala impidió la construcción.

Durante la presidencia de Francisco Dueñas, y fungiendo como subsecretario de relaciones exteriores Juan José Cañas, se decide invitar a Mariano Luke y su compañía dramática para que se presente en el país.

Luke dijo «no estar dispuesto a trabajar a patio descubierto, ni salón reducido», refiriéndose al espacio destinado para su obra, por lo que en respuesta Cañas habló de construir un teatro para la capital.

Fue entonces cuando se pensó en un edificio que tomó el lugar que había ocupado el antiguo Congreso Nacional, de lámina y madera, ubicado frente a la plaza Morazán.

Así, el primer Teatro Nacional fue inaugurado, de manera parcial, el 8 de diciembre de 1867. La obra fue completada en 1879, durante el mandato de Rafael Zaldívar.

En ese teatro se escucharon las voces del poeta Cañas, Francisco Castaneda, Rubén Darío, María Guerrero, Antonio Arévalo, Francisco de León y muchos más. Las presentaciones se interrumpiron el 18 de febrero de 1910, cuando la locación se redujo a cenizas por un incendio.

El 1.o de septiembre de 1910, la Junta de Fomento de San Salvador aprobó las bases de un concurso a nivel internacional para crear un nuevo Teatro Nacional a prueba de fuego y terremotos, y con una capacidad de hasta 1,300 espectadores. El certamen del diseño lo ganó el arquitecto francés Daniel Beylard, con el seudónimo «Melpómene», y el concurso para la construcción lo obtuvo A. A. Ferracuti.

El teatro fue inagurado en 1917

El 3 de noviembre de 1911, el presidente Manuel Enrique Araujo, su gabinete y delegaciones colocaron la primera piedra. El diseño es de estilo «renacimiento Francés Moderno»; la fachada es de 42 metros de ancho y 17 de altura, hasta el coronamiento del ático. La construcción fue bajo el sistema «hennebique», es decir, cemento armado que constituye un cuerpo homogéneo y monolítico. Finalmente, el teatro actual es inaugurado el 1 de marzo de 1917, por el presidente Carlos Meléndez.

El sistema de construcción hizo que el coliseo soportara el terremoto de 1917, y sirvió de refugio a familias damnificadas durante cinco meses, aproximadamente. 

A inicios de 1976 el cine deslumbró a los capitalinos, y el teatro dejó de lado las puestas en escena para dar paso a las proyecciones fílmicas del momento.

Ese mismo año, el edificio es remodelado bajo la dirección del arquitecto Ricardo Jiménez Castillo, quien se apoya de un selecto grupo de colaboradores: Roberto Salomón (para el diseño del escenario), Simón Magaña (decoración), Carlos Cañas (pinturas y murales) y Margarita Álvarez de Martínez (acabados en repujado, que aún adornan palcos, baños y otros espacios).

Poca intervención tuvo la fachada original, sin embargo, su interior fue decorado con diferentes estilos: Versalles, Rococó, Romántico y Art Nouveau. Algunos muebles fueron creados en el teatro y otros importados; las alfombras, tapices, butacas y atriles imitan la línea Vienessa Thonet.

Con estos cambios, se reinaugura el 5 de noviembre de 1978 cuando se hace la entrega del Premio Nacional de Cultura al caricaturista Toño Salazar, en la rama de Artes, y al doctor Julio Fausto Hernández, en la rama de ciencia.

El 16 de febrero de 1979, por decreto legislativo, es declarado Monumento Nacional.

Desde 1978 el teatro mantuvo constante actividad; pero el 2001 fue dañado por los terremotos por lo que fue cerrado para remodelaciones. Del 2008 a la fecha se encuentra abierto para presentaciones o para recorridos guiados.

RECORRIDOS ACTUALES

La historia de cómo surge el teatro es mejor escucharla mientras se recorren sus diferentes pasillos. Hoy, domingo, las puertas estarán abiertas al público, en horarios de 9 de la mañana a 4 de la tarde, con un aforo máximo de 10 personas.

Los precios de entrada son: salvadoreños $1, centroamericanos y extranjeros residentes $2 y no residentes $5. Un requisito indispensable es presentar la cartilla de vacunación completa.

Si no logras asistir este fin de semana, puedes mantenerte pendiente de las redes sociales para conocer qué días se estarán haciendo los recorridos guiados y reservar espacio.