Jugando con personalidad, con buen control del balón, aportando todos como auténticos obreros y siendo efectivos en el momento indicado, el Chalatenango llegó al estadio Óscar Quiteño para enfrentar a FAS y le quebró las garras de forma contundente al aplicarle un marcador de 1-3.
Fue una victoria más que merecida la que logró ante uno de los equipos más laureados del balompié nacional. Desde un inicio, los pupilos de Érick Dowson Prado lucieron mejor y demostró que en el presente torneo está para grandes cosas.
Desde el comienzo del duelo, los duros del norte plantaron un mediocampo con jugadores como Bryan Landaverde, Leonardo Menjívar y Denis Pineda, quienes se encargaron de administrar la circulación del balón por todos los sectores del campo y con ello inquietaron de forma constante el arco que custodió Kevin Carabantes.
Los frutos los comenzó a recoger el Chalate cuando al minuto 16 el jamaiquino Kemal Malcolm anotó por la vía del penalti. La falta la propició Denis Pineda cuando ingresaba al área por el extremo izquierdo y Bryan Landaverde no tuvo más opción que cometerle la falta.
El equipo local, herido en su orgullo, reaccionó, le quitó ligeramente la posesión del balón al rival, tarea en la que fueron determinantes Andrés Flores Jaco, Kevin Reyes y Landaverde y así logró sacudirse el dominio rival y proponer más en el frente de ataque, donde el cafetero Bladimir Díaz logró conectar un centro de Reyes para firmar el 1-1 e irse a la pausa con esas cifras.
En el complemento entraron en FAS, Rodrigo Rivera y Guillermo Stradella, minutos después y forzado por las circunstancias, el Zarco Rodríguez, técnico tigrillo, envió a trabajar a Jefferson Collazos y a Clayvin Zúniga, en un intento desesperado de cambiar el resultado a su favor.
Pero por el contrario, Chalatenango ya se había adelantado con un gol de Leonardo Menjívar. Tras eso, Dowson Prado, también hizo las sustituciones del caso y con ello amarró el resultado enviando a la cancha al Miguel Lemus y a Héctor Rentería, y fue el colombiano quien anotó el tercer tanto para sellar el triunfo.






