El estadio Juan Francisco Barraza abrió el telón de los cuartos de final del torneo Clausura 2026 con el primer paso dado por el Águila, aprovechando la localía en San Miguel, para ganar 2-1 al Alianza, con lo que los albos están obligados a ganar la vuelta, el sabado en el estadio Mágico González, por dos goles de diferencia para remontar o por uno para llevar la serie a los penaltis.

Es una serie que se comenzó a jugar desde el viernes anterior, con las declaraciones del presidente del Águila, Rigoberto Ortiz, quien llamó «enfermeras» a los aliancistas. Esto abonó a que se calentara el duelo, más que con los 36 grados centígrados que marcó el termómetro (42° la sensación térmica) durante el compromiso.
En apenas 55 segundos, Águila abrió el marcador con un robo de pelota de Santos Ortiz a Juan Barahona, quien saltó como central. El jugador emplumado pasó a Joel Turcios, quien terminó rematando de derecha para convertir el 1-0.

Este tanto fue una cachetada para los albos, quienes se mostraron cabizbajos, pero con actitud pudieron reaccionar rápido para encontrar el empate, tras el desborde por derecha de Émerson Hernández, quien centró para Gustavo Moura (6′) que definió con toque de cabeza.
El partido se emparejó, por momentos perdió dinámica y tuvo poca trascendencia sobre las dos porterías. También hubo una sobrecarga de piernas fuertes que pudo haber limitado a algunos jugadores, pero recibieron el beneficio del árbitro central Jaime Herrera.
Águila cerró mejor el primer tiempo, que lo terminó reflejando en el marcador, con el segundo tanto, por un autogol de Mario Jacobo, en su intento por cortar el centro de Ortiz (45′) y con esto, los migueleños se fueron entre sonrisas y en ventaja 2-1.

El segundo tiempo fue un poco más intenso, con el impulso que se esperaba de parte de los paquidermos para empatar el partido. La Ultra Blanca, barra organizada de los capitalinos, extendió en ese momento una pancarta que decía «estamos en las malas, porque en las buenas cualquiera».
Pero la concentración estaba del lado de los migueleños, quienes se mostraron más cerca del tercero que de sufrir el empate.
Al final, el resultado terminó siendo color naranja negro, rebosado en esperanza.






