El Águila no encuentra consuelo ni su fútbol: ganaba con un pírrico 0-1 de visita al Fuerte San Francisco, pero le empataron sobre la hora en un partido en el que confirmó que está a distancia del nivel que exhibió el torneo anterior y no solo por el resultado sino por el fútbol que despliega.
Con el orgullo pisoteado por la derrota ante Firpo y contra Alianza, en Águila no había lugar para el retozo y lo dejó en claro en la cancha del estadio Correcaminos. Llegó al mandado: a amargar el paladar del anfitrión Fuerte San Francisco y aligerar sus penas retornando al triunfo.

Daniel Messina se paró con un 4-4-1-1 sobre el pasto morazánico, y aunque no le permitió monopolizar la pelota, sí le dio alas para hilvanar jugadas y, sobre todo, para llegar temprano al gol.
Se corría apenas el minuto 11 cuando en un robo de balón en la zona ancha, Wálter Pineda ejecutó una pared con Carlos Garay por izquierda y luego de ganar la linea de fondo centró un globito para Blas Sosa que solo empujó el balón, de zurda, para dejar sin chance de reacción al guardameta Felipe Amaya.

Castigaba Águila al anfitrión, en apenas la segunda llegada clara. Antes, Sosa se había encontrado un balón perdido, pero al momento de jalar el gatillo puso mal la mira telescópica y la sacó del estadio.
Hasta allí «las fieras» de Rubén Alonso y su 4-4-1-1 ni siquiera enseñaron los colmillos, pero el gol en contra les pellizcó el orgullo y comenzaron a hacer circular la pelota con más ideas y poner a correr a Tomás Granitto y Darwin Cerén, ejes del centro del campo anaranjado.
Además, cómodos con el partido y conscientes de la pasividad del rival, los pupilos de Messina adelantaron líneas y eso dejó espacio en la zona ancha para que Luis Acuña se pusiera la ofensiva local en hombros y buscará crear daños.
Probó inicialmente él con un zapatazo que se le fue a las nubes y luego intentó conectar con Wílker Da Silva, pero el punta de lanza brasileño fue consumido por la marca pegadiza de Julio Sibrián y Ronald Rodríguez.
Los comandos azules, sin embargo, pudieron irse a la pausa con la pizarra igualada, pero la mejor ocasión que tuvieron se desperdició en los botines de Calos Martínez. Él se quedó con un balón en la línea del área, pero toda vez vio a Benji Villalobos, remató desviado (24′), y secó las gargantas de su hinchada que se disponía a gritar gol.
El complemento ofreció un ritmo más cansino, el Águila pareció conformarse con el solitario gol y permitió que el Fuerte lo arrinconara al grado de ponerle en peligro y dejar ir su triunfo.
Primero, sobre el minuto 67, Pineda sacó sobre la línea un balón disparado por Da Silva, pero luego ya no estuvo para evitar la celebración del 1-1 del brasileño en el 89′, que hizo una especie de chilena dentro del área.






