Desde Perú, el nuevo timonel de Águila, Alberto  «Chochera» Castillo habló con «Diario El Salvador». Sin preámbulos, el estratega inca salió al paso para asegurar que tiene una buena relación con  los tres caudillos del camerino del equipo emplumado, Gerson Mayén, Benji Villalobos y Nicolás Muñoz.  Cree que eso será clave para llevar la fiesta en paz en el nido.


«Hay que hacer una química rápida y positiva en el vestuario de Águila, para que se note eso, al final, en la cancha. Lo pasado es pasado. Un equipo necesita caudillos de los positivos. A Nicolás Muñoz lo tuve en FAS, Chalatenango, Águila y Metapán. Pero yo lo llevé a FAS en mi primera gestión. Luego, a Mayén yo lo traje al país, luego de que antes se fuera a probar a todos lados. Lo vi dos días en FAS e inmediatamente autoricé su contratación. Luego a Benji lo hice debutar en primera división, en 2008, con 18 años. Delante de él estaban Fidel Mondragón y Santos Rivera. Después de su debut, nadie le quitó la titularidad hasta hoy. Estoy seguro de que ellos van a jalar el carro para adelante», aseguró el estratega peruano, luego de concluir algunos trámites migratorios en la capital peruana.

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Castillo llevó el tema de su relación con esos tres jugadores desde el plano profesional. «Creo que ellos son profesionales y yo también lo soy. Ellos me conocen que soy muy exigente, incluso conmigo mismo. Todo está en que lleguemos y trabajemos. Es cuestión de alinearnos y ver el bienestar del equipo y hacer un camerino sano. Yo no regalo titularidad. No hay titulares fijos. El que se gana la titularidad, lo hace en la cancha. Hay un punto de partido bueno y es que ya nos conocemos», dijo el entrenador suramericano.


Por otra parte, Castillo sigue corriendo con sus trámites migratorios y el apostillado de su título de entrenador, para poder dirigir desde la cancha desde su primer partido. El suramericano planea estar en el país este sábado o domingo. No dirige en El Salvador desde 2018, cuando estuvo al frente de Metapán. El año pasado estuvo al frente del Llacuabamba, pero llegó tarde para salvarlo del descenso en la liga de privilegio peruana.