Brasil se quedó sin armas para agredir a Costa Rica, que tuvo que apelar a su único argumento: el defensivo. Paró cinco centinelas por delante del meta Patrick Sequeira y tres piezas más en misión defensiva para frenar la armada brasileña comandada por Vinicius Júnior.
Con su parcela liberada, Brasil adelantó líneas, monopolizó la pelota y puso la bandera en el patio de enfrente, pero fue un dominio estéril ya que los ticos arropados atrás sacaron agua del pozo y aprovecharon la pésima definición de la artillería brasileña que tampoco logró construir un juego limpio. Así, la opción más clara de la pentacampeona del mundo fue un remate cruzado de Rodrygo. El volante del Real Madrid consiguió infiltrarse por el centro, pero su remate de zurda se alargó demasiado cruzado (11’).

Luego, al filo de la media hora Raphinha, cobró un tiro libre, prolongó Rodrygo y sobre el segundo palo apareció Marquinhos para depositarlo al fondo de la red, pero el tanto lo anuló el árbitro mexicano César Ramos tras revisar y consultar el VAR. La decisión fue celebrada por la hinchada tica congregada en el SoFi Stadium de Los Ángeles, y fue lo único por celebrar en el primer acto. Sus ídolos sobre el césped esperaron el cuarto de hora para atravesar la media cancha y el meta Alisson Becker tocó su primer balón hasta el 43’.

El complemento fue un calco de la primera parte: Brasil tuvo la pelota, pero entre toque y toque dibujaron en el aire y el partido añejó su falta de puntería, el palo y los guantes de Sequeira.
Al 73’, Paquetá astilló el poste derecho, después Sequeira, al 72’, evitó que Quirós anotara un autogol y se convirtiera en villano, y al final volvió a ahogar el grito de gol de la Verdeamarela que fue un desastre en ataque.






