La candidatura única de Arabia Saudita a organizar el Mundial de fútbol de 2034 ha reavivado los temores sobre las condiciones de los trabajadores inmigrantes en el país asiático, con las mismas denuncias que hubo en su momento a la vecina Catar cuando preparaba la edición de 2022.
Fosir Mia abandonó Bangladesh con la promesa de una vida mejor como electricista en Arabia Saudita. Pero se encontró transportando material de construcción en pleno despierto por un salario miserable.
Tras jornadas de 13 horas en una obra a las afueras de Riad (la capital del país), volvía a una habitación que compartía con otros 11 inmigrantes.
Después de regresar a su país, este hombre de 35 años denuncia que siete de los 17 meses que trabajó en el país del Golfo nunca se los pagaron.
«Hay muchas oportunidades, pero también un alto riesgo de sufrir», afirmó a la AFP mientras recordaba cómo vio a jefes de obra pegar a sus empleados.
Salarios impagados, alojamientos insalubres, calor sofocante… las condiciones de trabajo de los inmigrantes en Araba Saudita son habitualmente denunciadas por los defensores de los Derechos Humanos y estos temen que con la Copa del Mundo los casos de maltrato en el sector de la construcción se multipliquen.
La monarquía petrolera, cuya candidatura debe ser aceptada oficialmente en diciembre por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), anunció la construcción de once nuevos estadios, lo que movilizaría a cientos de miles de trabajadores según los sindicatos.






