Esta tarde, la selección mayor de El Salvador volverá a pisar la grama del estadio Nacional, de San José, para enfrentar a Costa Rica, en medio de una eliminatoria de Concacaf a una Copa del Mundo. 

Pero mucho antes del choque de hoy,  hubo un partido memorable entre ticos y cuscatlecos en suelo tico .Fue un 16 de julio de 1989, en La Sabana, ahora estadio Nacional, cuando El Salvador tuvo que visitar a Costa Rica, en la eliminatoria a Italia 90. 

La Azul perdió ese día por 1-0, con tanto de Pastor Fernández, en la segunda parte del partido. Pero más allá del resultado, en ese juego se marcó una efeméride que nunca saldrá de la memoria de Carlos «Carlanga«»  Rivera, quien luego de haber sufrido un golpe en su cabeza, en una acción de defensa de su arco, tuvo que jugar vendado de su cabeza. Así terminó el juego para el guardavallas, quien en ese momento estaba cerca de irse a Firpo.

Rivera, por dictamen de la medicina, se tenía que ir del juego, porque sangraba, luego del golpe que le dio, de manera fortuita, su compañero de equipo, Nelson «Recluta«»  Portillo. Pero insistió hasta el final ante los médicos de selección en quedarse en el campo y lo consiguió. Eso le valió para ganarse el calificativo de «Titán de La Sabana»

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Hasta hoy, Rivera recuerda claramente todo, hasta el hecho de que le costó que la herida cicatrizara. A Rivera siempre le enchina la piel el hecho de que le digan «Titán de la Sabana» Es de los máximos orgullos que relucen en su etapa de jugador.  

«Me lesioné en una jugada en la que me la salgo a jugar ante una pelota que le mandaron al delantero tico,  Claudio Jara. Pero en ese momento, mi compañero, Nelson Portillo, se atraviesa y empuja a Claudio Jara y cuando eso pasó , Nelson va hacia mí, quiso saltar pero no pudo, porque era tarde y me dio con la rodilla en la frente. Cuando me vio el doctor de la selección, me dijo que no podía seguir jugando. Le dije que su labor era parar la sangre y que después habláramos. Me curó con algodón y gasa y luego me puso una venda Cobán sobre la cabeza», indicó el ahora preparador de porteros de FAS en plática con «Diario El Salvador»   

Después del juego, en el hotel de concentración de la Azul, fue que los médicos de selección suturaron a Rivera, quien era recurrente en los llamados de selección.

«Para empezar yo no iba jugando, iba de inicio Raúl García [QEPD], pero en la noche anterior se enfermó del estómago. Me tocó a mí. Siemrpe he dicho que lo que es de uno, nadie se lo quita. Desde 1989 hasta la fecha yo no he vuelto a ir a este estadio, pero me imagino que habrá cambiado luego de la transformación en estructura», aseguró el exseleccionado nacional en charla con este medio.