Ardió la caldera del diablo. Águila se convirtió en el primer finalista del Torneo Clausura 2026, al ganar en penales 5-6 a Firpo, quien cederá el trofeo. En tiempo regular, los migueleños ganaron el partido 0-1, con gol de Federico Andrada, igualando el global a dos. El otro finalista saldrá este domingo entre FAS y Limeño, este último con la ventaja de la ida 0-1.

Fue un partido entretenido, pero incómodo para disfrutar, ya que, por la negación de los graderíos improvisados (de madera), hubo aglomeración de personas en todos los sectores y nadie lo pudo ver sentado. Muchas quejas debido a esta situación, que también dejó a muchos sin poder ingresar, con boleto en mano.

Los jugadores de ambos equipos pelearon fuerte por la posesión del balón.

En la cancha, así como en el primer partido, el encuentro fue muy pausado, por las constantes intervenciones del árbitro, está vez de Ismael Cornejo.

Pero también, hubo más dinámica en las dos porterías, ocasiones perdidas frente a la meta, donde en dos oportunidades se lamentó Cristian Gil, por mandarla arriba. Luego, en el otro lado, Gil también salvó desde la línea, un intento de Joel Turcios, el jugador más peligroso de los migueleños.

Steven Dávila, de Águila, aleja el peligro ante la marca de Cristian Gil, de Firpo.

Fue más insistente el equipo manudo, pero más peligroso el equipo emplumado, que por su misma ansiedad por anotar, actuó desesperado y ante eso, el DT de los migueleños, Santiago Davio pidió más calma. Marvin Solano, por su parte, como entrenador de los usulutecos exigía mayor concentración.

En el segundo tiempo, en Águila llegó Gregory Díaz, por Rivas, dando un impulso diferente a los migueleños. Una situación que dio un rápido resultado, ya que el español proyectó una jugada por la izquierda, que dejó al argentino Andrada, perfilado en el área para definir con un toque raso (48′).

La afición emplumada celebró a lo gran de en la «Caldera del Diablo».

Una anotación que cambió el partido. A los migueleños les dió serenidad, pues estaban empatando a dos el global y elevaba las esperanzas de llegar a la final, manteniendo la presión sobre la meta de Felipe Amaya, utilizando las bandas para las transiciones.

Mientras tanto, entre los usulutecos subió la tensión y apareció el nerviosismo, al mismo tiempo que veían que no había una mejoría en el ataque.

La fuerza del toro no fue suficiente para que Firpo avanzar a la gran final.

El DT Solano también hizo variantes para recuperar el dominio de la pelota, pero los emplumados no perdían el orden táctico y aguantaban para contragolpear.

Sin embargo, a falta de quince minutos, Águila bajó las revoluciones y pareció conformarse con llegar a la definición de los penales. Firpo, en cambió, apretó para liquidarlo en los noventa. Pero no hubo claridad y todo estaba escrito para la definición desde el manchón de penalti, subiendo el dramatismo y polémica que los migueleños tuvieron mejor puntería.

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