Guillermo Rivera no usó una vara, no abrió el «Mar Rojo», pero junto a sus pupilos estuvo segundos de llevar a Zacatecoluca a la «Tierra Prometida». Quedó a un suspiro de ser campeón nuevamente con Platense, y llegar primera división después de una larga espera de 40 años.
Todo parecía que se acabaría el éxodo para los viroleños, pero cayeron en pecado de la gula después de verse arriba 3-0 y terminaron pagando caro ante un Destroyer, que hizo honor a su nombre: fue indestructible: nunca bajó los brazos, empató 3-3 y luego se llevó el triunfo por la vía del penalti para gritar por todo los alto ¡campeones!.
Memo Rivera y sus pupilos comenzaron a divisar el horizonte bonancible después de la media hora, 30 minutos desérticos y en los que lo más emocionante fue la «ola amarilla» de los galleros que se levanta desde sol preferente hasta platea.
Por lo demás, el encuentro hasta antes del primer gol dibujó un intercambio de imprecisiones en las que las zagas se imponían ante la falta de luces de los creativos para servir balones a los de la caballería de asalto.
De ahí que, con un medio terreno invadido por un mar de piernas, los tiburones de La Libertad la única vez que navegaron a la orilla de festejo y mostraron dientes afilados fue en una combinación entre Cristian Caicedo y Jefferson Viveros. Este último tuvo dos chances en la misma jugada para devorar la presa, pero le faltó mordida.
Primero, luego de sacudirse la marca del zaguero en un gambeta estrelló el balón en la humanidad del meta Jonathan Valle y luego con la portería de frente y los zagueros en emergencia por tapar terminó rematando fuera.
La primera jugada de real peligro de los porteños llegó, al 21´, y la replica fue un zapatazo de Juan Camilo Delgado que se fue saludando el poste cuando el crono se saborea el minuto 27.
El misil estuvo lejos de ser gol, pero valió para que los gallos, esta vez de morada, recogieran el aplauso de su afición, que explotaría extasiada solo tres minutos más tarde. Se cumplía la media hora cuando Juan Camilo Delgado desde la mancha del penalti abrió la vereda hacia la primera división.
Ese primer canto del gallo líder despertó «al gallinero» en los graderíos, y empujó a sus ídolos a finiquitar el duelo ante de la bajada del telón.
El clamor llegó a los oídos de Rafa Burgos que aprovechó un rechace en el 42´ para poner cartones de 2-0 y dejar a Platense a solo 45 minutos de coronarse campeón nuevamente y acabar con un éxodo de 40 caminando en Segunda.
Una vez partido y cruzado «el mar amarillo» de La Libertad, Platense aprovechó un despiste de los porteños y del botín «abusivo» de Kelvin Hernández se puso 3-0 para ver más cerca la tierra donde «fluye leche y miel»
No obstante, conforme el tiempo avanzó cayeron en el conformismo y lo aprovechó Cristian Caicedo para decretar el 3-1 en el 59´. Hasta ahí los viroleños veían de lejos que les pudieran remontar, pero de nueva cuenta el cafetero mandó el balón a guardar al fondo de la red y con el 3-2 en el 88 inyectó nerviosismo a los de Memo Rivera y su afición.
El desespero invadió cuando el Waldir García añadió al tiempo reglamentario seis minutos más. Platense comenzó a dilatar el tiempo, pero justo en la última jugada, al 96’, Michael López logró el 3-3 para obligar 30 minutos extras.
En este periodo aparecieron los calambres y hubo un par de ocasiones de gol, pero todo quedó para la lotería. Aquí fue más efectivo Destroyer que convirtió cuatro de los cinco tiros y se llevó la victoria 3-4 en penalti para ponerse el traje de campeón y albergar el sueño de un nuevo ascenso bajo las manos del técnico Juan Ramón Paredes.






