El 11 Deportivo no pudo elegir un mejor día ni lugar para coronarse rey. Los tanques fronterizos tuvieron su sábado de gloria, le sacaron brillo a su primera corona y la resplandecieron sobre su sien en una noche tan mágica como el santuario del ídolo de su rival: el Jorge «Mágico» González que, en sus mejores galas, se prestó para la ceremonia de ascenso al trono.
No fue visible al público la leyenda viviente del fútbol salvadoreño, pero su espíritu encarnó en cada una de sus imágenes que tapizan el estadio, su museo e hinchó junto a miles de seguidores tigrillos que pintaron de rojo y azul las cómodas butacas del revitalizado coliseo, clavado en el corazón de la Colonia Flor Blanca, para ver coronar a un plebeyo.
En los actos pre ceremoniales, los festejos fueron para todos, hubo ambiente de camaradería, compartieron, incluso, la ruta de llegada. Eso sí, cada uno empuño su bandera: rojo y azul los tigres y amarillo canario los fronterizos.
Se mantuvo la cordialidad y respeto, incluso cuando los nombres de los 22 guerreros y sus coroneles al frente de la batalla sonaron por los altos parlantes, pero toda vez Juan Francisco Quinteros sonó el silbato, el protocolo dio paso a la batalla.
Es que 11 Deportivo maduró su idea de combate con un 4-1-4-1 calamitoso y forrado de imprecisiones. Fue Carlos Anzora quien intentó sonar la corneta y dirigir la tropa, pero emboscados en salida por los tigrillos que se asociaron para atacar en manada fueron neutralizados y Jomal Williams, quien debió ser el que llevara la voz de mando ni protegió su trinchera ni cubrió la retaguardia del «Torito» Rivera que cargó el cañón en ofensiva.
El rugido del tigre también fue más estruendoso sobre las sillas que en el césped. Allí lo único rescatable del 4-4-1-1 de Agustín «Chochera» Castillo fue que se instaló en la parcela vecina y supo cerrar los espacios. En ataque no pasó de las intenciones y durante el primer acto la única ofensa clara fue un zapatazo de Bryan Ríos que dio la bienvenida a César Melara, que llegó para sustituir a Gerson López (lesionado) bajo los maderos. Esa jugada bajó el telón de la primera función.
En el acto final, la pólvora que se había presentado previo en forma de luces de colores también llegó al engramillado. Enfiló a marco Ríos en el 51′ y sacó un disparo colocado que generó una explosión en las gradas cuando finalmente besó la red, 1-0 para FAS que puso a soñar a los santanecos.
El tanto pellizcó el orgullo de Érick Dowson Prado que inmediatamente movió cromos y le cambió la carrocería al tanque. La llegada de Enrique Vásquez y Kemal Malcolm le dio armas en ataque y los resultados llegaron temprano.
Al 58′, Malcolm estalló un balón en el horizontal y, luego, en el 63′, Williams desbordó por izquierda y centró raso para Vásquez que silenció a la hinchada tigrilla al decretar el 1-1. En adelante, el 11 tuvo para cazar al tigre, perdonó Kemal y luego hizo lo mismo Rafa Tejada para llevar el conflicto al tiempo extra.
Aquí fue el tanque el que cañoneó primero. Jomal Williams completó una gran jugada de los ahuachapanecos y colocó el 1-2 en la pizarra para el deleite amarillo y amargura de los asociados que zocaron por el empate hasta el último suspiro, pero ese nunca llegó.






