Elias Ramírez salió del anonimato en el Mundial de fútbol playa de Marsella 2008. Su parecido físico con el exastro del Barcelona, Ronaldinho, le hizo ganarse el apelativo de «Dinho». Fue un jugador clave en los mundiales que vendrían para la selección. Tras decidir no seguir más como futbolista en la modalidad emprendió el camino de entrenador y todo le salió bien, porque luego volvería al escenario de fútbol playa, pero como entrenador del equipo femenino y asistente de Gallo en el combinado masculino.

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Ramírez es ahora el complemento de Gallo, en el banquillo de la selección de playa. Antes, el seleccionador tuvo como asistentes a los exjugadores de fútbol 11, Carlos «Soldado» Vargas y Ramón Muñoz, pero fue con «Dinho» con quien logró concatenar los carácteres, para la unificación de criterios en el banco del plantel nacional. Con el boleto a una Copa del Mundo, ambos consiguieron colocar, de nuevo, a la Azul en el escenario internacional, ese del que tuvo que salir por ochos años, tras tres mundiales de ausencia.

Tras picar boleto a la Copa del Mundo, Ramírez valoró el hecho de que Rusia 2021 le permitirá poder escribir en su currículo que ha representado a El Salvador en un mundial, como jugador y entrenador. Pero el auxiliar de Gallo se la toma con calma, no es expresivo con sus emociones por ese dato.

«Dios ha sido justo conmigo y ahora podré vivir las dos experiencias en un mundial, como jugador y como entrenador. Agradezco al profesor Gallo, porque es quien me ha dado la pauta para entrar en esta faceta de entrenador. Gracias a Dios nos hemos reivindicado y se nos dio el triunfo contra Guatemala y pasamos al Mundial. Hemos hecho un buen trabajo de definición. Recalcamos a los muchachos que no podríamos estar fallando tanto de frente al arco adversario», apuntó Ramírez, en charla con Diario El Salvador.