Por 10 años, el árbitro Éver Mejía sujetó un silbato y de dedicó a impartir justicia en canchas polvosas y engramadas. El ahora técnico de Atlético Chirilagua, de la Liga de Fútbol Playa, Copa CEL, fue réferi profesional, pero hizo a un lado ese instrumento para convertirse en maestro de inglés y también coger una pizarra e impartir clases sobre el fútbol en la arena. El profesor Mejía cuenta en su currículo que dirigió un par de partidos en la Liga Mayor, en Segunda estuvo ocho años y uno en Tercera. Además, es exárbitro de fútbol playa y fútbol sala, oficios que dejó por dedicarse de lleno a sus estudios.


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«Dejé el arbitraje porque inicié mis estudios universitarios en San Miguel, y se me hacía difícil asistir a los entrenos, ya que eran de 4:00 p.m. a 5:00 p.m. en las instalaciones del Indes, en Usulután.  Los entrenos eran muy importantes porque tenía que estar bien físicamente y prepararme para las pruebas físicas», explica el por qué decidió mejor optar por la universidad.

Como futbolista jugó en tercera división y como técnico ha dirigido entre otros equipos al Aspirante de Jucuapa en la Liga de Plata, eso aparte de impartir conocimientos en fútbol base. También es maestro de inglés. «Se me presentó la oportunidad de dirigir en fútbol playa, y como amante del fútbol decidí tomar este reto para crecer como entrenador ya que el fútbol es mi único vicio», dijo Mejía en plática con «Diario El Salvador».


La meta inicial que se ha trazado el exárbitro es meterse a cuartos de final y la misión la tiene servida en la mesa después de ganar ayer 2-4 al Espino y llegar a 15 puntos.