¡Vamos, vamos Selecta, esta noche tenemos que ganar! La afición que han vuelto a creer en la selección nacional mayor hizo de ese canto su himno para alentar al equipo de Hernán Darío Gómez, que tras la victoria por 1-0 a Guatemala, el jueves anterior en el estadio Cementos Progreso, se ha ilusionado, una vez, con una tercera Copa del Mundo.

Un gran porcentaje de los hinchas que llegaron al estadio Cuscatlán nunca han visto a la Azul mayor en un Mundial. Esta vez, con más plazas disponibles (de 32 a 48) y sin México, Estados Unidos y Canadá peleando uno de los boletos, además de haber ganando a domicilio en tierras chapinas, las opciones son reales.

Después que el reloj pasara el mediodía de este lunes, la afición salvadoreña empezó a acercarse al estadio. y cuando faltaban dos horas para que sonara el silbato para el inicio del encuentro, eran largas las filas para ingresar a las diferentes localidades.

Desde la llegada del combinado cuscatleco al Cuscatlán, la afición cantó su himno, pero como era de esperar, Nathan Ordaz fue el más ovacionado. «El Principito» ha enamorado a los salvadoreños con su fútbol, es uno de los que sabe tratar con cariño la pelota y eso encanta a los que gritan y alientan desde las gradas.

Luego, ya dentro del Monumental, era una olla de presión, motivante para los jugadores de la Azul, al punto de poner la piel de gallina hasta al cuerpo más frío. Era imposible no emocionarse, porque el Cuscatlán de verdad volvió a ser un aliado para el local y tierra hostil para el rival, esta vez Surinam… en octubre serán Panamá y Guatemala, los dos siguiente rivales en la eliminatoria mundialista.

Ni la lluvia, ni el día ni el horario fueron impedimento para que El Salvador jugara con uno más, que es la noble afición.






