Desde el 26 de enero de 2020 la vida en Los Ángeles, en Estados Unidos, no ha sido igual. La NBA tampoco ha vuelto a ser la misma. Ese día algo pasó, algo se les arrebató, algo fue arrancado de las profundidades del corazón del basquetbol estadounidense y del mundo entero. Ese día la vida de Kobe Bryant llegó a su minuto final y, con ello, parte de la alegría de toda una ciudad.
La muerte de Kobe Bryant golpeó a Los Ángeles en días caracterizados por la festividad y el recuerdo. Fue justamente en el mes de enero, pero del año 2006, en que Kobe tiñó de oro su carrera en la mágica noche del 26 de enero cuando sumó 81 puntos en un solo partido, teniendo a los Toronto Raptors como los asistentes de primera fila al récord del jugador con más puntos en un solo partido de la historia de la NBA.
Pero el 2020, con todo su trágico significado, dejó en el primer mes del año la noticia más triste del deporte de Estados Unidos y una de las notas más trágicas del deporte mundial. Un accidente en helicóptero hizo que Kobe, a sus 41 años, perdiera la vida junto a su hija Gianna, de 13 años, y otras siete personas en una colina de Calabsas, al noreste de Los Ángeles.
La tragedia apenas era una cicatriz fresca y dolorosa en el corazón de los amantes de la NBA cuando la pandemia por la COVID-19 impuso su fuerza y obligó a alterar el curso de la vida cotidiana, incluyendo el curso de la temporada de la NBA, una donde LeBron James, Anthony Davies y compañía lograron un título más para Los Lakers exactamente 10 años después de que Kobe comandara a la última cuadrilla campeona de los angelinos.

Una ciudad que llora desde sus murales
Ha pasado un año de la muerte de Kobe y el dolor aún es palpable. A lo largo de la ciudad angelina, los murales dedicados a la memoria del jugador que tomara la estafeta y se convirtiera en el alma de la NBA después de Michael Jordan aún permanecen en las calles y se viven con más intensidad en estas fechas.
Los murales también recuerdan a Gianna, una joven que, al igual que su padre, comenzaba a deslumbrar en el baloncesto y a dejar en claro que trasladaría el legado de su padre a la WNBA. Medios informativos en Estados Unidos aseguran que el mismo Kobe impulsaba la carrera deportiva de su hija, como intentando revivir sus glorias a través de la vida de su hija.
Los alrededores del Staples Center, la casa donde Kobe celebro tantas victorias, es una de las zonas donde más murales se encuentran. Sin embargo, esas escenas también se replican a lo largo de todos Los Ángeles, donde el recuerdo de su héroe, el que los devolvió al lugar que ocupan los grandes campeones de la NBA, hizo su carrera y su vida.
Según el portal Kobemural.com, que recopila el número de estas obras creadas en el último año y su ubicación, existen 321 murales de Bryant en Estados Unidos, incluidos 246 en el sur de California, y otros 113 en más de 30 países, desde Uganda hasta Haití y Francia, una prueba más de que el recuerdo de Kobe está vivo alrededor del mundo.














