Los milagros comienzan a llegar. Fuerte San Francisco encontró petróleo en suelo migueleño y volvió a casa con un valioso 1-1 que frenó la euforia de Águila que venía de ganar el clásico nacional: 3-0 frente a FAS.
El anfitrión y su hinchada, congregada en las butacas y gradas del Juan Francisco Barraza, dibujó una amplia sonrisa temprano: se encontró con un penalti y Federico Andrada no perdonó en el 10’, pero también tuvo que paladear amargo casi de inmediato.
Habían pasado apenas dos minutos, 12’, cuando la armada de Omar Sevilla encontró una pepita de oro en una contra y convirtió a Juan Benítez en ídolo de la visita y aguafiestas para los anaranjados.
Los goles le dieron pie a un partido agradable o al menos bastante movido y de llegadas alternas, uno por la vía de la contra y el local desde la posesión de balón por lo que el gol siempre merodeó el área durante el primer acto.
Pasada la media hora Ronald Rodríguez hizo su primer intento por llegar al gol con un disparo, pero se encontró con los guantes de Jonathan Funes, y luego al 43’ probó nuevamente, esta vez de cabeza, pero Funes volvió a atajar.
Los beatos volvieron a ver a puerta ya sobre lo último del primer acto, pero solo consiguieron inquietar a Benji Villalobos que fue el elegido para defender el pórtico de los migueleños.
La dinámica del encuentro se mantuvo durante el complemento y el gol volvió a aparecer sobre el 80’, pero no elevó el marcador para los visitantes ya que la pelota había rebasado la línea terminal antes que llegara la diana. No hubo más.






