Arderá en cuatro años en otras tierras en otras latitudes, pero por hoy la llama se extinguió. Atrás quedan dos semanas de arduas competencias, de celebraciones y también decepciones. Muchos atletas retornaron y retornaran a casa con oros, platas y bronces, otros con las manos vacías y con el único consuelo de la experiencia vivida.
La XXII edición de los Juegos Centroamericanos ya es historia, recuerdo de vivencias que se cerraron la noche de este jueves en la cálida y festiva capital de Guatemala.
Si el prólogo oficial, ya con la competencia avanzada, fue en la simbólica ciudad de Cayalá, las líneas finales de un dulce cuento para los chapines debían escribirse en otro escenario ambientado para la fiesta y así fue. El teatro Intra Mundo Petapa recibió los actos protocolares y el parque de diversiones, con sus «ruedas electromecánicas», ofreció a los atletas el placer de recargar su adrenalina y botar la presión acumulada.
El acto de clausura de los Juegos fue breve. No duró ni la hora, total la verdadera fiesta ya se había vivido en las 39 instalaciones deportivas que se adecuaron para las competencias y la entrega de 3,040 medallas, cuyos oros, en su mayoría, acabaron en manos del anfitrión.
La fiesta de los chapines, durante casi 15 días de competencia, se clausuró con el apagado de la antorcha, pero el cierre más importante fue cuando cayó la última medalla y se dieron por ampliamente ganadores.
Los guatemaltecos cerraron el medallero con 198 oros, 153 platas y solo 112 bronces, más preseas doradas que Costa Rica, Panamá y El Salvador juntos, segundos, terceros y cuartos, en su orden, con un acumulado de 191 oros.
«Hemos llegado al final, pero quedan encendidos muchos gratos recuerdos», dijo José del Busto, director ejecutivo de los Juegos, en sus palabras de bienvenida a las delegaciones congregadas en el citado teatro.
«Fueron ustedes los que han regalado momentos épicos. Que tengan un buen retorno a casa», agregó.
Luego llegó el turno al micrófono de Gerardo Aguirre, presidente del Comité Organizador, quien le recordó a los atletas que este es el inicio del ciclo olímpico y los instó a pensar en grande, a ponerse metas grandes, a pesar de que estarán en los Juegos Olímpicos y que rendirán resultados.
Luego, tras la entrega de medallas conmemorativas de los Juegos a los delegados de los distintos comités Olímpicos de Centroamérica, Willi Kaltschmitt, presidente honorario de los Juegos, los dio por concluidos oficialmente. Se bajaron las banderas y la llama se extinguió lentamente.
El acto oficial concluyó con la despedida a través de una pantalla de Balami, la mascota oficial de los Juegos, y tras eso, brazalete en manos, los atletas pasaron a la diversión en los juegos electromecánicos. ¡Que siga la fiesta!






