El recorrido de Dias el jueves por la monumental rampa construida sobre la fachada curva del edificio CAFF, uno de los emblemas de la ciudad de Porto Alegre (sur de Brasil), duró 8 segundos; un fugaz momento que coronó un proyecto ideado hace más de una década.

Guinness World Records certificó las marcas impuestas sobre una patineta: el drop desde mayor altura y la mayor velocidad alcanzada.

«Tenemos un edificio icónico aquí (en Porto Alegre), que se parece mucho a una rampa de skate. La primera vez que lo vi fue en la década de 1980, cuando vine a competir como amateur (…). Era un chico y como cualquier skater que lo vea me dije: ‘¡Caramba, parece una rampa!’», relató este viernes Dias, de 50 años, en entrevista con la AFP.

No pensó seriamente en ello hasta que tuvo, hace 13 años, la oportunidad de presentar el proyecto a Red Bull, su marca patrocinadora: Un «drop» en el CAAF.

«Todo el mundo amó el proyecto», contó Mineirinho, como es conocido en el mundo del skate, vía videoconferencia.

«En mi cabeza era una cosa posible, pero era casi imposible», agregó el atleta, seis veces campeón mundial y medallista de oro en los X-Games.

«No dejé que el miedo me invadiera»

No obstante, los desafíos logísticos y financieros atrasaron el proyecto hasta que hace tres años recibió luz verde.

«Tenía 47 años y nunca había entrado a un gimnasio a hacer nada, salvo terapia cuando me lesionaba», soltó con una carcajada. «Yo sabía que tenía que preparar mi cuerpo».

Los entrenamientos se intensificaron a principios de año, con chalecos cargados con peso para simular los efectos de la fuerza G (gravitacional), la misma que se siente en cabina al despegar un avión, y que enfrentaría en la caída.

Sobre su patineta, también se dejó empujar por un automóvil para emular la velocidad que iba a alcanzar.

Durante el drop del jueves del edificio de 22 pisos, Dias resistió una fuerza G de 3,9 g, con lo que su cuerpo, de 68 kilos, fue sometido a una presión de casi cuatro veces su peso.

«Entrené muchísimo (…). Sabía que todo lo que iba a pasar, no iba a ser más de lo que estaba preparado para soportar», comentó Dias, que en sus ejercicios llegó a 136 km/h con la idea de forzar los límites para evitar sorpresas.

Junto al trabajo físico fue crucial la preparación mental: «Hay gente que dice que yo tenía miedo. Yo no dejé que el miedo me invadiera».

Tenía un mantra que lo ayudaba a concentrarse, una serie de palabras que repetía en cada drop de preparación.

«Miraba hacia el sol (…) pensé que podría aportarme más energía» y cada vez que viraba hacia el astro «tenía unas palabras: ‘yo inventé (el proyecto), yo convencí a Red Bull y yo me preparé’».

No fue diferente al saltar desde la rampa levantada en Porto Alegre.

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