La muerte de Jaime Rodríguez, «La Chelona», ha consternado a la comunidad del fútbol salvadoreño, y han llegado a la funeraria La Auxiliadora, en San Salvador, futbolistas, exfutbolistas, extécnicos y diferentes personalidades del fútbol para rendirle el homenaje de vida.

Familiares, amistades y aficionados del fútbol también acudieron a rendir el homenaje póstumo al exfutbolista y exmundialista salvadoreño en la Copa del Mundo España 1982.

Algunos de los asistentes fueron los exmundialistas, tanto de la selección que participó en la Copa del Mundo 1970 y la Copa del Mundo de 1982, y que compartieron uniforme con Rodríguez.

Carlos «Imacasa» Recinos recordó que cuando Jaime Rodríguez llegó a la selección, era uno de los más jóvenes, y supo adaptarse de buena forma al ambiente dentro del combinado nacional.

«Recuerdo que cuando Jaime llegó era de los más jovencitos, pero le gustaba bromear con todos, nos poníamos apodos. Y sabíamos que él iba a ir a jugar a muchos lugares, así fue», dijo consternado.

Recinos también reconoció que el legado de Jaime Rodríguez no solo fue como futbolista, «sino como persona». «Jaime fue un gran tipo, la amistad que teníamos, y que tenía con todos los exmundialistas sigue, por eso estamos acá, para despedirlo», añadió.

Carlos «Cali» Cañada también recordó las vivencias que tuvieron en selección nacional, pero en faceta técnica.

«Con Jaime no coincidimos como jugadores, pero si en apoyo a la selección. Y sabemos que su legado seguirá. Jaime, Jorge (González) y Norberto (Huezo) eran como los tres mosqueteros, ahora ya solo queda Jorge», expresó.

Entre los asistentes estuvieron Ernesto Corti, entrenador de Alianza, Salvador Mariona, exmundialista de 1970, Mauricio Rodríguez, exmundialista como jugador en 1970, y como entrenador en 1982, periodistas y aficionados que vieron a Jaime Rodríguez jugar.

Un museo lleno de historia

Parte del homenaje a Jaime Rodríguez incluyó una sala con recuerdos de su época como futbolista vistiendo los colores nacionales, camisas de los equipos salvadoreños en los que militó, algunos de los internacionales como el Atlas de México, fotografías, botines y otros artículos.

La familia de Jaime Rodríguez agradeció a la población salvadoreña por todo el apoyo que han recibido, mismo que les ayuda a sobrellevar la irreparable pérdida.

«Es doloroso porque fue una muerte repentina, pero nos llena de alegría saber como Jaime fue querido en los aficionados salvadoreños. Su legado sigue presente, y eso nos hace sentir mejor», dijo Guillermo Rodríguez, hermano de Jaime.

Este día continuará el homenaje en vida, y posteriormente se hará la cremación en una ceremonia privada.

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