El baloncesto, la docencia, y el patinaje son tres profesiones que encontraron una perfecta combinación en la salvadoreña Jéssica Cornejo. Y ahora se ha especializado en la atención de niños con discapacidad y la práctica de deportes adaptados, trabajando en fortalecer el talento de muchos niños y niñas.

Sin embargo, uno de los retos que ha tenido que enfrentar ha radicado en la práctica del baloncesto, un deporte que le ha permitido abrirse camino entre hombres que no le apoyaban y ha sabido manejar entre sus otras ocupaciones.

Jéssica Cornejo es una docente, juez de patinaje y basquetbolista
Foto DES / Diego García

«Antes se miraba mucho que cualquier deporte que incluyera un balón era para hombres, y por eso me llegaban hasta a prohibir que yo los practicara. Eso hizo que yo me enfocara en botar esos estigmas», menciona.

Cornejo es licenciada en educación física, deporte y recreación, y se ha especializado en Alemania para la atención de niñez con discapacidad. Ese escenario le ha resultado contrastante, porque mientras en el baloncesto le limitaban por ser mujer, en los deportes adaptados no había estigmas, y niños y niñas podían jugar sin menospreciar a nadie.

«Mi meta es abrir esa brecha para que más mujeres puedan desarrollarse. En los niños y niñas con alguna discapacidad no veo esos estigmas, ellos se esfuerzan por superarse, por seguir a pesar de la discapacidad que tienen, no importa si es un niño o una niña», reflexiona.

Jéssica Cornejo es una docente, juez de patinaje y basquetbolista
Foto DES / Cortesía

En la vida de Cornejo también ha pasado ser juez de patinaje, donde ha tenido que demostrar que sus decisiones y su autoridad es en la misma proporción que un hombre. «Las formas en que se hacen pueden ser diferentes entre hombres y mujeres, pero no significa que no lo podamos hacer», puntualiza.

Jéssica Cornejo es una docente, juez de patinaje y basquetbolista
Foto DES / Cortesía

Para Cornejo, muchos estigmas que rodean los deportes radican en los núcleos familiares, donde se enseña erróneamente que algunos deportes solo lo pueden jugar hombres, y otros solo las mujeres.

«Debe enseñarse en la casa que los deportes no tienen géneros, que no hay nada de malo en que si un niño quiere hacer gimnasia, o una niña quiere jugar fútbol, ambos pueden hacerlo», expresa.

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