Los fines de semana, sábado y domingo, Hilary Morán guarda las botas industriales con cubo, su uniforme de fatiga y se pone cómoda: viste de corto, descalza y, silbato en manos imparte justicia sobre la arena. Ella, pionera del arbitraje femenino en la Liga de Fútbol Playa de Indes, comparte su pasatiempo en la arena con el mantenimiento e instalación de aire acondicionado y electricidad.

Nacida en Barra de Santiago, Ahuachapán, y próxima a cumplir 24 años (24 de marzo), Hilary le ha dedicado casi una década al arbitraje en la arena. Recuerda que fue cuando tenía entre los 14 y 15 años que se decantó por este oficio.

De inicio, como es habitual en la zona costera, sobre todo hoy, comenzó a jugar fútbol, pero sufrió una leve lesión de rodilla y eso fue suficiente motivo para abandonar la pelota anaranjada y coger el silbato.

«Dije: esto no es para mí y me incliné por arbitraje», dice Hilary quien recordó que para ese tiempo había una escuelita en la localidad donde enseñaban a pitar. «Me puse a entrenar con los árbitros en la escuelita y me gustó más», asegura.

Así, después de participar en torneos infantiles y juveniles como jugadora en la arena, pasó a impartir justicia a estos mismos muchachos y se abrió paso para que la llamaran a pitar en otros torneos de la localidad hasta que llegó la LFP de Indes y la invitaron a formar parte.

«No era el plus que fuera la única mujer árbitro pitando ahí, pero me sentí contenta porque iba a empezar a pitar a otro nivel. No es lo mismo pitar en los cantoncitos de nosotros como pitar a nivel nacional, era una gran oportunidad», recuerda.

Para Hilary esto era darle rienda suelta y formalidad a una pasión a la que había acudido antes, incluso, sin pago.  «Si salía algo de pitar, aunque no nos pagaran nada, a mí no me interesaba eso, yo iba a pitar y no había problema», dice sobre sus inicios.

En el campo del arbitraje dentro de la LFP según Hilary hasta ahora ningún jugador o jugadora le ha faltado respeto, obviamente que no falta quien rezongue por algún cobro de falta.

Para mantenerse a tono, la árbitro barreña utiliza los torneos de la localidad, pero también sale  a ejercitarse, caminar y correr por la playa para mantener la resistencia y físico ya que las temperaturas en los escenarios son exigentes.

Poco rentable

El arbitraje en el fútbol sobre la arena no es tan rentable de acuerdo con Hilary, ya que solo se trabaja fines de semana, pero dice que con solo ir a conocer otros lados ya es ganancia.

«Antes de pitar con Indes, yo que iba a andar conociendo tanta playa, Dios Santo. Y ahora va uno al Espino, San Sebastián, Rancho Viejo, Chirilagua…» celebra.

Obviamente como hermana mayor colabora con su padre en el hogar en el pago de recibos y otras necesidades, y para ello trabaja en el mantenimiento e instalación de aires acondicionados, un emprendimiento que comenzó en 2023.

Además, es técnica en ingeniería eléctrica y también labora de eso si le sale trabajo.

Hermana mayor de Azucena y Paulina Morán, (jugadoras de fútbol playa), la prioridad de Hilary, por ahora, es tener casa propia para ella y sus hermanas, y por ello su continuidad en el oficio del arbitraje está en dudas.

Lee tambiénFirpo corneó con una goleada al Limeño