Seis horas antes del partido se abrieron las puertas del mítico estadio Cotton Bowl, de Dallas, ese que fue sede del Mundial de 1994.

Desde muy temprano, José Cantarero, de Cabañas, irrumpe con su Pickup blanco en el pabellón 12, con la melodía del Pájaro Picón Picón. Tras él, arriba una carabana larga de vehículos, que anuncia la entrada en escena de más connacionales.

La marea azul comienza a gestarse. Los cuscatelcos han llegado a Texas desde Colorado, Los Ángeles, Maryland y Virginia. Unos lo hicieron por avión, otros en auto, pero llegaron a un punto en común para darle el apoyo a la selección.

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Tras compartir en el parqueo del estadio llegó el turno para que Bichos Unidos se luzca con su antesala. No podía faltar Mario Valladares con su personaje del Capitán Cuscatleco,quien volvió a ser el foco de atención. Enciende reflectores cuando se pasea en medio del ambiente de Bichos Unidos.

El azul predomina en el Cotton Bowl. El remate de eso es el humo de igual color que lanza Bichos Unidos para la entrada el calor. El Carbonero y un par de cumbias sonaron sin reservas. Al fondo aparecen las mantas de apoyo y hay un hincha que está disfrazado del Cipitío.

Ahora sí, la escena no tiene nada que envidiar a un pasaje de ambiente en el Cuscatlán, previo a un partido cumbre de la selección mayor de eliminatoria.

De a poco, en fila, los hinchas cuscatlecos se fueron al estadio. Se apoltronaron y trasladaron el jolgorio hacia dentro del Cotton Bowl.
[8:48 p. m., 18/7/2021] Raulito: Este es el crédito: Christian Peñate / Enviado de Diario El Salvador a Copa Oro