La casa se respeta, pero esta vez Rudis Gallo y su orquesta ofrecieron una gris actuación sobre la arena con un concierto destemplado que, si bien hizo vibrar a cientos de miles de corazones salvadoreños, su premio, más que la ovación y aplausos, acabó en una dolida medalla de plata.
Anoche ante Colombia, la armada cuscatleca se frustró ante un rival más rápido, que presionó y que jugó a otra revolución para arruinar con un 7-4 una fiesta que solo acabó en la gradas.
Se había vestido de gala el estadio de arena en el Complejo Deportivo Flor Blanca y Azul playera intentó retribuirle con otra batalla épica para la poesía, pero ésta vez los colombianos le mancharon y arrugaron el traje obligándolos a lucir plata en el pecho.
Soñaba Rudis Gallo y los suyos querían debutar en Juegos Centroamericanos y del Caribe con oro e hicieron méritos previos, pero no les alcanzó para eso y las luces pirotécnicas que luego alumbraron la capital salvadoreña terminaron iluminado a un Colombia que brilló como el oro.
Los guerreros de playa iniciaron su andar en la senda hacia el metal preciado con una contundente victoria de 8-1 sobre Venezuela, propinaron palizas de 1-7 a Trinidad y Tobago, 7-4 a Bahamas, y en las semifinales apartaron de la ruta a Costa Rica, eterno rival complicado, pero que esta vez sucumbió 2-5.
El último obstáculo olió a café, se enfrentó a un rival colombiano cuyo último antecedente fue un aflictivo 5-4 en los Juegos de Mar y Playa celebrados en Santa Marta, Colombia, en noviembre pasado.
En aquella ocasión la Azul playera remontó un 3-0 inaugural para caminar hacia el título que lo llevó a la grada más alta del podio, pero anoche, aunque la película se repitió inicialmente ante los colombianos no hubo remontada y tuvo un final catastrófico.
Como en la arena de Santa Marta, anoche en la capital salvadoreña, fueron los cafeteros los que pegaron primero. Abrieron la lata con un tanto de Wilmar Maldonado sobre los siete minutos y dieron el tiro de gracia con el 2-0 con gol de Rafael Acosta faltando un minuto para la primera pausa.
En ese acto la Azul playera fue muy poco en ofensiva, gozó apenas de un sutil globito de Heber Ramos que no alcanzó a sorprender al meta Alejo Quintero y después sacó un misil que despintó el travesaño.
Las acciones del segundo acto no pudieron iniciar peor para los cuscatlecos, ni siquiera se terminaban de sacudirse la arena que acumularon en los primeros 12 minutos cuando Julio Pantoja decretó el 3-0.
Luego, todavía con 10 minutos por disputarse, Elmer Robles descontó, pero solo fue un espejismo ya que apareció Rafael (no el cantante español) para dar su propio show, y con un doblete puso más tierra de por medio con el 5-1.
En la bajada del telón, los últimos 12 minutos, de nueva cuenta Rafael Acosta logró el 6-1 que sepultó todavía más las ilusiones azules. Y en una nueva oleada de orgullo, la hinchada despertaría las esperanzas de remontada gracias a los tantos de Rogelio Rauda y Óscar Cruz, pero solo quedaban tres minutos en juego y toda vez Colombia metió el pie en el acelerador consiguió el 7-3 en los pies de Juan Ossa.
Y en los últimos segundos, con el aliento amargo Frank Velásquez ofreció el último grito de gol para una hinchada que los acompañó todo el juego y que atestiguó un 7-4 que no dejó de saber a tristeza.






