Ya un poco más relajado y con la adrenalina volviendo a su cauce, tras la conquista de su segundo Grand Slam, Marcelo Arévalo conversó con «Diario El Salvador» sobre sus sensaciones actuales, su estado de forma y los sueños en camino. El sonsonateco se alista para disputar un ATP 500 y Wimbledon, en Londres, luego regresará a El Salvador para presentar su nuevo título, y también traerá a su patria a Matteo, su segundo hijo, de apenas tres meses.
¿Cómo han sido tus últimas horas tras conquistar con tu tenis el suelo parisino?
La verdad es que estoy súper contento con lo que he ganado. Siempre fue un sueño para mí ser campeón de un Grand Slam y que hayamos coronado el segundo ha sobrepasado los sueños que uno de niño podría tener. Le doy gracias a Dios porque uno como ser humano a veces se limita y no entiende, tal vez, la capacidad que uno pueda tener. Estoy contento porque a pesar que es un logro personal creo que ha sido un logro para todo un país. Creo que esto también va a ser un impacto importante en el deporte salvadoreño para que las nuevas generaciones se vayan motivando y se vayan dando cuenta que nosotros los salvadoreños también podemos sobresalir en el deporte y cumplir nuestros sueños.
¿Has superado tus expectativas con este nuevo título de campeón?
Sí fíjate. La verdad es que para ser sincero y con toda honestidad te puedo decir: creo que si me hubieses preguntado que si me veía siendo campeón de dos títulos de Grand Slam un par de años atrás o cuando era un niño, tal vez te hubiera dicho que ese era el sueño y que iba a trabajar fuertemente por ello, por intentar lograrlo, pero vos sabés que a veces uno puede trabajar duro por las cosas, pero el destino simplemente no se da. En mi caso, gracias a Dios, acompañado de un trabajo fuerte, la disciplina de un buen entrenador como lo es Yari Bernardo, mi papás que me han estado apoyando, mi hermano Rafael que siempre ha sido un guía, he cumplido y he sobrepasado, talvez, lo que pudimos haber pensado en algún momento.
¿Cuál de tus triunfos has disfrutado más, el de 2022 o 2024?
La verdad que los dos triunfos valen lo mismo, los dos triunfos son súper importantes. Uno porque fue el primero, y vos sabés que cuando uno logra algo por primera vez las emociones son fuertes, porque es algo que era tu sueño y cuando logras ese sueño tenés una emoción bastante fuerte que es difícil de describir. El segundo tenés emociones fuertes también, pero son emociones similares a las que ya sentiste cuando ganaste el primero. Pero para mí este tiene algo que lo hace especial, y es que la otra parte de mi familia estuvo presente. En el primero estuvo mi esposa y mi hijo, y en este estuvieron mis papás, estuvo mi hermano y estuvo mi segundo hijo que apenas tiene tres meses. Entonces, para mí, sentimentalmente, emocionalmente lo hacen mucho más especial esta vez.
Ya ganaste en París, ¿cuál sería en el futuro, tu ciudad favorita o país (Australia, Inglaterra, Estados Unidos) para ganar un nuevo Grand Slam?
Yo siempre he dicho que a los Grand Slam uno no les hace mala cara. Así que adonde se dé. Yo quiero que esto me sirva de motivación, que me sirva de energía para darme cuenta de que la primera vez no fue una casualidad. Ahora lo hemos vuelto a hacer, significa que estamos a nivel, que tenemos la capacidad, lo que significa que si seguimos luchando, que si lo hicimos una vez, dos veces, lo podemos hacer tres veces también. Entonces el objetivo de hoy en adelante es conseguir ese tercer Grand Slam, y para mí donde se dé será súper bienvenido.
El que aparecieras con una nueva pareja de fórmula, Mate Pavic, y no Jean-Julien Roger en 2024 no dejó de sorprender. ¿Ha influido el cambio para ganar este nuevo Grand Slam?
La verdad es que no lo sé. El cambio de fórmula se dio porque a veces en el dobles uno busca cosas diferentes, yo sigo siendo súper amigo de Roger. No significa que no hubiéramos podido ganarlo con Roger, pero las cosas se dieron así, y bueno, creo que fueron dos etapas diferentes. Con Roger lo logramos y ahora con Mate también. Así que creo que las dos veces fueron especiales.
A partir de que has logrado el segundo con Pavic, ¿se puede decir que fue una decisión acertada?
Sí, eso sí. La verdad es que nosotros cuando tomamos la decisión de jugar con Mate sabíamos la calidad de jugador que es y sabíamos que, si nos lográbamos coordinar, que si lográbamos acoplarnos bien, podríamos ser una pareja peligrosa.
Acá, luego de que ganaste surgió un debate y varios te han señalado como el mejor deportista salvadoreño de la historia, ¿qué te parece?
La verdad que es un gran orgullo para mí y es un gran honor que la gente salvadoreña, que en los medios de comunicación se me estén poniendo en ese debate a ese nivel. Te digo con toda humildad, ya solo ser parte de ese debate me hace ganador, pero sí te tengo que decir, honestamente, no es mi objetivo ni mi sueño ser el mejor atleta de la historia de El Salvador. Eso creo que no me toca decidirlo a mí, sino que a la gente, a los medios de comunicación, a los analistas deportivos. Lo que sí te puedo decir que es un sueño para mí es que mis hazañas, que mis logros, mis trofeos y poner a El Salvador en alto, genere impacto positivo en la vida de un salvadoreño de las nuevas generaciones, eso para mí es mucho más importante que cualquier otro logro o debate.
¿Crees que este es el mejor momento en tu carrera?
Sí, definitivamente sí. Yo creo que cada año me voy sintiendo mejor y la verdad creo que estamos pasando por un gran momento y sí te puedo decir, abiertamente, que ahorita quizá es el mejor momento de mi carrera y el objetivo es poder decirte lo mismo el próximo año.
¿Qué significa para vos ser el único centroamericano en la historia en haber ganado no uno, sino dos Grand Slam?
Eso es increíble. Si te ponés a pensar cuántos países están en Centroamérica y cuántas personas somos en Centroamérica y ser el único que lo ha logrado. Eso es increíble, es una hazaña enorme y me da muchísimo orgullo. Espero no ser el único centroamericano en lograrlo. Me da muchísima alegría el lograrlo y espero que el haber sido el primero rompa ese hielo y las futuras generaciones se motiven más y se den cuenta que sí se puede, y que haya tres, cuatro, cinco, seis centroamericanos que en los próximos 10 o 15 años estén en esa lista exclusiva.
¿Sigue siendo una de sus motivaciones que los niños salvadoreños te vean como un ejemplo para cumplir sus sueños?
Claro que sí, 100%. Ese es el objetivo principal mío, es un deseo que tengo, ser una persona que ellos tomen de motivación, de ejemplo, porque al final la parte humana, la parte de ayudar a los demás para mí vale más que cualquier título
Dos Grand Slam en tu carrera en dobles que se suman a un palmarés de más de 30 títulos, ¿Te imaginaste alguna vez cosechar tanto éxito?
¡Nombre!. La verdad es que esos números son números que talvez no se los hubiera imaginado uno de niño. Pero ahora hay 30 títulos, dos de Grand Slam, uno de Masters 1000, finales de Master 1000. La verdad es que solo le puedo dar gracias a Dios por la oportunidad y por las bendiciones.
Con semejante palmarés ¿cuál es tu máxima aspiración en tenis?
Ahorita seguir tratando de añadir títulos de Grand Slam a la lista. Si logramos hacer el primero, el segundo, ¿por qué no seguir soñando positivamente con un tercero? Y para ponerle la cereza al pastel sería bonito que con Mate pudiéramos ser la pareja número uno del mundo. Ser el número uno del mundo sería, talvez, lo último para ir cerrando la lista de sueños.
¿En qué posición esperas cerrar el ranking este año?
Ahorita Mate y yo, por equipo, estamos número dos del mundo y yo estoy número siete. En el doble tenés dos rankings, el ranking con tu compañero que es el ranking por equipo y tenés el ranking de dobles que es propio. Ese ranking existe porque yo puedo jugar una semana con Mate y juego otra semana con otro jugador. Ahí voy sumando mis propios puntos y Mate los de él. Pero hay un ranking que es de pareja y es el que te lleva a jugar el torneo al final del año que es el de Maestros. Entonces, para poder jugar ese tenés que estar entre las mejores ocho parejas del mundo y nosotros estamos de número dos y, como te decía, el objetivo es intentar ser los números uno del mundo.
¿Cuándo te das cuenta de que tu carrera se desarrollaría en dobles y no individual?
Yo me di cuenta allá por 2019 o 2020. Yo jugaba las dos disciplinas, pero en 2019-2020 yo sufrí de una pequeña lesión en la espalda y me diagnosticaron como un tipo de hernia en la espalda baja y cuando jugaba singles terminaba con la espalda que me dolía y era difícil para mí recuperarme cada vez. Entonces comencé a jugar dobles y me comencé a dar cuenta que en dobles casi no me molestaba y comencé a tener mejores resultados en dobles y comencé a disfrutar de lo que era ya el verdadero circuito profesional.
¿Qué competencias te quedan para el resto del año?
Ahorita estamos ya enfocados en la gira de grama que empieza la próxima semana. Viene un ATP 500 y después de eso viene el torneo de Wimbledon. Después de eso regreso a El Salvador a compartir un poco con la gente. Llevarles el trofeo para que lo conozcan, conectar un poco con mi gente salvadoreña y después de eso que agarraremos recarga de batería, está la gira de cancha dura que es la gira previa al USA Open.
A tus 33 años ¿podrías enumerar los cinco acontecimientos que te han generado mayor felicidad en tu vida?
Si hablamos de lo que es la vida, los dos nacimientos de mis hijos están en primer lugar. Eso es algo que para mí está sobre cualquier título, sobre cualquier trofeo de una carrera deportiva. Eso va en primer lugar. Obviamente los momentos inolvidables con mi familia, con mis padres, eso también están arriba. Y después de esos momentos bonitos que uno pasa con la familia ahí empieza a llegar lo que es la parte deportiva.






