Andrew Price llegó enfundado en una camisa negra con la «A» de Alianza, pero cargó en manos la casaca del Arsenal con el mítico «7» de Roberts Pires; su hijo Joshua Price, lució la elástica del PSG con el «7» que usó Mbappé: misma sangre, misma nacionalidad, misma pasión, hinchas rivales.

«Drew», Jefe de Misión Adjunto de la Embajada Británica, y su pequeño Joshua fueron parte del cuerpo diplomático inglés y francés que junto a hinchas del PSG y el Arsenal se congregaron en el Anfiteatro de la Casa Marianne, en la Alianza Francesa, para disfrutar en familia y hermandad la final de la Liga de Campeones.

El Anfiteatro que dio cabida a un centenar de aficionados estuvo listo desde temprano, pero fue rozando la hora que se pobló y comenzaron a aflorar los nervios graficados con lamentos y aplausos de aprobaciones o fallos.

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Sobre las butacas fueron más visibles las camisas de las personas que hincharon por el PSG, pero la celebración llegó primero para los seguidores «Gunners». Andrew aplaudió el tanto de Havertz al 6′, mientras su hijo Joshua se llevó las manos a la cabeza en señal de lamento.

El primer acto, sin embargo, se cerró entre aplausos, y los seguidores de la armada de Luis Enrique, ya con bocadillos y bebidas en manos, confiados y con la firme esperanza que la historia todavía podía reinscribirse.

Y así fue, el PSG llegó al gol gracias a Dembélé por la vía del penalti en el 65′ y en adelante con el 1-1 la sensación fue siempre que la Orejona tomaría vuelo a París, pero no con tanto sufrimiento.

Hubo que llegar a los penaltis y ahí los hinchas celebraron tanto los fallos como los goles. Al final ganó el PSG 4-3 y hubo fiesta de los seguidores parisinos entre estos Joshua que cerró el festejo chocando la mano con su padre Andrew que como caballero inglés aceptó la derrota.