Noche especial, que la Turba Roja convirtió en mágica con el espectáculo que montó para recibir a FAS. Sin embargo, la velada fue azul y amarillo, con el triunfo de Limeño 1-2, que obliga a los tigrillos a ganar la vuelta por dos de diferencia para clasificar a la final.

El Óscar Quiteño volvió a vestirse de gala para recibir una semifinal, que quizás muchos santanecos creyeron que no iban a tener y ahora llegan optimistas a este escenario, dónde también muchos santarroseños se animaron a hacer el viaje de cinco a seis horas hasta Santa Ana.

Se enfrentaban los últimos dos subcampeones de la primera división y por eso la cancha se llenaba de sueños e ilusiones por volver a una nueva final.

Cada uno era consciente de que este partido podría marcar el camino. Lógicamente, los tigrillos eran los obligados, porque eran locales y con esa decisión comenzaron proponiendo en ataque y crearon dos ocasiones en las que les faltó precisión.

Rafael Tejada, tras combinarse con Edgar Medrano, llegó a la línea final y mandó con potencia, pero la pelota se fue desviada (1′). Luego, en un contragolpe, Jairo Martínez pecó de egoísta y sacó un remate raso, que pasó a un lado (8′) de la portería de Joel Almeida.

Limeño aguantó, suspiró y en su primera respuesta, en una jugada de riñón, ganó un tiro de esquina, que tras una prolongación Marvin Ramos marcó de cabeza (11′).

Silenciaron a los rojos, gritó el pequeño grupo de amarillos. Después de este gol, los fasistas tardaron en reaccionar tanto dentro como fuera de la cancha. Aunque los tigrillos tenían el balón, los tiempos los manejaban los santarroseños. Cerraban espacios y marcaban en bloque al rival, mientras que cuando podían dilataban el tiempo y provocaban desesperación de los santanecos.

El árbitro central, Jaime Herrera, se dio cuenta de la actuación de los orientales y no se prestó a atender algunos llamados por supuestas lesiones, pero se le escaparon algunas acciones que merecieron tarjeta.

En lo último del primer tiempo, un cabezazo santaneco fue salvado de la línea por Almeida (45+3′). Muchos tigrillos cantaron el gol del empate, pero reconocieron la buena atajada del portero mexicano.

Al segundo tiempo FAS salió explosivo y asustó a Limeño, que se defendió como podía ante la lluvia de intentos de los santanecos. Almeida fue clave, pero la llegada del colombiano Jorge Ramos fue determinante en los tigrillos para empatar.

Pelotazo desde el fondo que el cafetero prolongó de cabeza y controlado por Medrano, quien de pierna izquierda puso el 1-1 (59′).

El ímpetu de los santanecos generaba confianza, pero pocas llegadas del Limeño les recordaron que no podían descuidarse y por eso bajó revoluciones al ataque.

Cuando el cronómetro se quedaba sin minutos, Noel Rivera metió un centro que Élmer Bonilla terminó convirtiendo en el segundo gol, con un tiro potente (85′) que significó el triunfo cuchero.

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