Limeño puso la pirotecnia, el ruido en las gradas, la pólvora sobre el césped y terminó firmando un negocio redondo: se quedó con una buena ventaja en la ida de cuartos de final y con un botín económico nada despreciable para un jueves futbolero.

Es que el Inter FA, vestido de rosa y negro en el Ramón Flores Berríos, terminó siendo literalmente una «rosa sin espinas» y se enlutó rápido cuando en media hora ya estaba 2-0 abajo.

Foto: David Romero

El cuadro tecleño fue presa fácil de la intensidad, hambre de triunfo y la ambición que mostró la armada de Jorge «Zarco» Rodríguez que partió a la zaga rosa como mantequilla por los costados derecho e izquierdo. Ni Gabriel Álvarez ni Rubén Marroquín tuvieron alas para frenar la velocidad de Ányelo Rodríguez y Jefferson Martínez, y lo pagaron caro.

En apenas el segundo galope por derecha Ányelo envió un centro envenenado y Julián Grueso, con quien compartió el blanco del Alianza, se encargó de depositar el balón en su propia portería (7′).

Foto: David Romero

Aturdidos, desbordados y sin chance de respuesta, los pupilos de Luis Marín metieron pierna, se llenaron de faltas y una de ellas provocó la acción que acabó en el segundo tanto. Se paró Ányelo frente a la pelota y sirvió un centro preciso para Jefferson Martínez que puso la testa y decretó el 2-0 en el 30′. Antes, Sergio Sibrián había liberado con fiereza en dos ocasiones claras orquestadas por Ányelo y Érik Correa.

Tras el segundo mazazo Marín ajustó su tablero para evitar más daños en el primer acto y esos movimientos le permitieron hacer un partido más decente y equilibrado en el complemento, pero Julián Grueso vio roja en el 65′, y lo que vino después de parte del Inter fue evitar un tercer gol para llegar vivos al juego de vuelta.

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