El tenista Marcelo Arévalo volvió a escribir otra página gloriosa para el deporte nacional al inscribir su nombre entre el selecto grupo de jugadores que ha ganado el Torneo Master 1000 Miami Open, tras doblegar este sábado en la final a Lloyd Glasspool y Julian Cash, de Gran Bretaña, un logro que según declaró, «Jamás imaginé hacer realidad cuando en 1995 asistí como espectador, guiado por mi padre».
«Recuerdo que era un niño de unos 5 años cuando mi papá nos trajo con mis hermanos Rafael y Érika a ver este torneo, para motivarnos a jugar tenis, estuve como espectador y nunca pasó por mi cabeza que 20 y pico de años más tarde, cumpliría mi sueño de jugar una final y conquistar el título», afirmó con emociones a flor de piel.
Agregó que ese detalle hace que el haber ganado este Masters 1000 sea para él, algo más que un torneo, es más bien un sueño cumplido, porque gracias a la motivación y dedicación de su papá hoy es una realidad.
Pero hay además un ingrediente extra que Marcelo ha querido resaltar, «hoy hemos logrado el Sunshine Double, es un logro histórico al ganar en una misma temporada en los torneos de Indian Wells y Miami, algo que solo siete parejas habían hecho». Hoy Marcelo y Pavic son la octava dupla en concretar semejante hazaña.
«Este título es para toda mi gente salvadoreña que ha estado pendiente de mí y que desde lejos nos han enviado sus mejores vibras para que ganáramos y para mi familia que siempre ha estado a mi lado, mi esposa, mis hijos, mis padres y mis hermanos», dijo Marcelo.
La misión es mantener el nivel
Rafael Arévalo, su hermano mayor, quien fue el pionero de la familia en jugar este deporte a nivel profesional, y quien hoy es parte de su equipo de trabajo, también está feliz por este último logro de Marcelo, pero advierte que deben seguir trabajando duro para mantener el nivel que hoy lucen.
«Se está haciendo un buen trabajo, hemos logrado formar uno de los mejores equipos, en la élite del tenis quien gana es el que logra estar en mejor condición mental y mantener su físico establemente. En Miami venia viendo desde cuartos de final una intermitencia lógica a raíz del desgaste de una larga racha de ganes y eso me preocupaba porque era lo único que podía impedir aprovechar el alto nivel de confianza que hemos logrado en Marcelo, pero el descanso del viernes logro ese efecto de recuperación que nos permitió ver a Mate y Marcelo en su nivel más alto», comentó Rafael.
Detalló que, al terminar su carrera profesional, vio que Marcelo estaba decidido a seguir ese mismo camino, así que tenían que lograr que fuera uno de los mejores del mundo, «me lo tomé como un reto personal y familiar, creí en mi hermano menor y el creyó en su hermano mayor, Marcelo hizo su trabajo en cancha y yo fui haciendo lo mío fuera de la cancha».
Rafael aseguró que hoy la misión es mantenerse arriba el mayor tiempo posible, por esa razón su trabajo como parte del equipo es más externo, «enfocado en la parte mental y supervisar que lo técnico no baje el ritmo, que todo cumpla con lo requerido para estar arriba y gestionar las relaciones que requiere un atleta de alto nivel».






