Los equipos que tienen el monopolio de títulos de la Copa Oro volvieron a amenizar la final. Estados Unidos y México, desde el 2002 siempre uno de ellos estuvo en el choque de disputa del cetro, pero fue el conjunto azteca el que se proclamó bicampeón tras resolver el juego 2-1 con goles de Raúl Jiménez y Edson Álvarez.
El NRG Stadium, casa de los Texans de la NFL estadounidense fue una fiesta de fútbol de la Concacaf, siempre con los eternos favoritos a levantar la copa. Horas previas al partido la organización anunció que todos los boletos se habían vendido, más de 72 mil almas iban a vivir el partido entre los anfitriones y México, el más ganador de esta competencia.
Pero fueron los de casa los que empezaron a celebrar desde temprano, porque gracias al zaguero Chris Richards se pusieron adelante en el marcador, con un gol de cabeza que se generó desde una pelota quieta (4′) y que a punto estuvo de cortar Johan Vásquez. Gol de camerino de los de las barras y las estrellas que se ilusionaron con su octava Copa Oro y la primera en la era del seleccionador Mauricio Pochettino.
Pero eso solo fue una bofetada para que el Tri de Javier Aguirre despertara y, en adelante, se convirtió en absoluto dominador del encuentro, alentado por una afición que en Houston, ciudad sede de la gran final, cuenta con una amplia comunidad.

El mérito de México fue cortar de tajo que los mediocampistas de avanzada de Estados Unidos tuvieron mucho contacto con la pelota. Diego Luna, autor del doblete contra Guatemala que los llevó a la final, estuvo desaparecido en la parte inicial, mismo caso el de Sebastian Berhalter.
Los aztecas cortaron los circuitos de los estadounidenses y empezaron a trabajar por conseguir el gol del empate, que no tardó tanto en llegar, puesto que Marcel Ruiz halló una rendija entre los defensas para conectar con Raúl Jiménez que sin dudarlo sacó un zurdazo que dejó a Freese congelado sin poder detener el zapatazo. El delantero del Fulham inglés celebró rindiendo tributo a Diogo Jota, su excompañero en el Wolverhampton fallecido esta semana en un accidente automovilístico.
El combinado tricolor siguió con el ritmo avasallador sobre Estados Unidos, que no lograba responder con opciones claras de gol para ir a la pausa del descanso con ventaja y obligar a su rival a volver a salir en el complemento con la obligación de emparejar de nueva cuenta la pizarra electrónica.
MANTUVO RITMO
El episodio final ya tenía escritas sus últimas líneas, pero había 45 minutos por delante con dos selecciones que dominan la Copa Oro desde el año 2000 alternándose la corona de campeones.

México no bajó revoluciones, mantuvo su insistencia por definir en los 90 minutos y evitar el tiempo extra y los penaltis. Pero halló un cerrojo norteamericano que tenía una clave complicada para abrir.
Sin embargo, cuando el cronómetro del árbitro guatemalteco Mario Escobar marcaba el minuto 77, Edson Álvarez cabeceó una segunda pelota casi en el centro del área chica para volver a vencer a Matthew Freese, jugada que fue necesario revisar en el VAR por una posible posición adelantada.
Pero se determinó que la posición era lícita y México celebró eufórico. Retumbó el NRG que pintó de verde sus gradas, ya que poco quedaba en el reloj y los minutos se quemaron más precisos. Ni los 7′ de reposición le alcanzaron a Estados Unidos para llevar al juego al tiempo extra y el Tri festejó su décima Copa Oro, la segunda de manera consecutiva.






