Al frente de la Azul playera, en cinco expediciones mundialistas y en otras tantas de fases previas, Rudis Gallo ha acumulado cientos de experiencias y anécdotas, algunas divertidas y otras amargas, como la vez que dos de sus pupilos, trajeados, se quitaron los zapatos e inundaron de mal olor el avión; cuando Agustín Ruiz, que le gusta siempre encabezar la fila, se estrelló con una puerta de vidrio o cuando de traje y corbata brillantes, les preguntaron en un aeropuerto de México de cuál grupo musical eran. Hoy, a las puertas de consumar su sexta cita mundialista, a la que no asisten desde Rusia 2021, el profesor Gallo pasó por «Diario El Salvador» y habló de experiencias pasadas y los sueños que se han trazado, entre estos, izar la bandera de El Salvador como campeones en Seychelles.

Cuando viajó a Bahamas me dijo que su sueño era estar en un sexto Mundial. ¿Cuál es su sueño que lleva para Seychelles?

Mi sueño es ser campeón de la Copa del Mundo. Considero que Dios nos ha dado la clasificación para en estar en esta sexta Copa del Mundo y eso a mí me llena de mucha confianza y seguridad que Dios no deja las cosas a medias, que Dios nos va a dar una bendición y la va a terminar de dar en esta Copa del Mundo, pero para eso necesitamos el esfuerzo de mis jugadores, el cuerpo técnico y el apoyo de la dirigencia también, porque es un trabajo de equipo. Partiendo de eso, mi sueño es ser campeón algún día y algún día es este, no hay otro día, lo que cuenta es el presente y lo más cercano para ser campeones es esta Copa del Mundo en la que vamos a participar en Seychelles.

¿Su sueño lo comparten los jugadores?

Claro que sí. Si alguno no acompañara mi sueño en este gran reto que tenemos, considero que no debe de viajar con nosotros. Dios nos ha sacado de muchos momentos difíciles, y en esta eliminatoria nos puso una gran prueba y estamos convencidos de que Dios nos ha ayudado. Ahora, independientemente de quien tengamos enfrente, llámese Brasil, llámese Italia u Omán, nosotros tenemos que salir siempre a buscar el partido.

¿Dónde descansa el poder conseguir este sueño colectivo?

En la fe en Dios y en el trabajo. Sabemos a lo que vamos a ir. Una Copa del Mundo es lo máximo del fútbol playa, es élite, vas a jugar con los mejores del mundo. Y a esta competencia nosotros llevamos 10 jugadores mundialistas, solamente van a debutar Ánderson Castro y Émerson Cerna, y eso a mí me da la confianza de que sí estamos comprometidos, porque sabemos a lo que vamos, tenemos la fe en Dios y se ha hecho el trabajo de una forma muy profesional.

¿Qué sacrificaría para lograr su sueño de ser campeón del mundo?

Todo lo que se ha venido haciendo es un sacrificio: estar concentrados todo este tiempo, dejar a nuestras familias en vacaciones. Viajamos a Bahamas, no tuvimos vacaciones y nos incorporamos nuevamente, tuvimos la cuadrangular en febrero y habíamos desarrollado 14 microciclos de trabajo. O sea, hemos tenido una concentración muy prolongada y, al final, vimos parte del fruto, ahora falta ver la parte del fruto de la Copa del Mundo, que sé que Dios nos tiene algo preparado. Nos vamos a exigir al máximo contra estas potencias, las hemos estado analizando detalladamente y hemos concluido que tenemos la calidad y la capacidad para salir adelante en cada uno de estos juegos.

¿La expedición ya está completa? ¿Se quedará con los 12 que ganaron el boleto al Mundial?

Siempre he dicho que el jugador que clasifica a una Copa del Mundo tiene que viajar. Ganaron la eliminatoria y ahora tienen el derecho de ir a una Copa del Mundo. Eso sí, siempre y cuando me cumplan con el trabajo, porque primero es el trabajo. Alguna situación por la que podamos dejar a alguien es por lesión o por alguna enfermedad, situaciones de fuerza mayor. Pero hasta el momento llevo cinco participaciones en Copa del Mundo y no me ha sucedido ese caso.

Quedan, me decía, al menos 10 entrenos, ¿Cuándo viajan?

Según la información de la Fesfut viajamos el viernes 25 de abril. Me imagino que tenemos que hacer escala en Sudamérica y Europa.

Ya me dijo que el objetivo claro es ser campeón del mundo. ¿Qué es lo último que practican?

Estamos haciendo análisis de juego, comenzamos la semana pasada y lo estoy llevando a la práctica dentro del terreno de juego. Hoy en la noche (ayer) analizamos a Italia, y mañana (hoy) lo llevamos al terreno de juego. Lo importante es que el jugador se vaya metiendo ya en una forma específica de dinámica de juego. Estamos viendo pequeños detalles por zonas específicas, por jugador, velocidad, repliegues.

Brasil, Omán e Italia son sus rivales y ya los analizó. ¿Cuáles las fortalezas y debilidades de estos rivales?

Brasil tiene una generación bastante balanceada: lleva jugadores experimentados y tiene novatos también. Lo hemos analizado y no tiene una intensidad como en otras ocasiones. Te podría decir que Brasil tiene muchísima posesión de balón, pero tiene dificultad en la zona de definición y, a veces, en el uno contra uno no está muy fino. Italia maneja su seguridad en la zona defensiva y se repliegan bastante bien, entonces nosotros tenemos que manejar la posesión de balón y tratar que ellos salgan a buscarnos. Italia también es muy hábil en la chilena, andan dos o tres jugadores que hay que marcarlos bien pegados y no darles espacios. Omán tiene su estilo, son morenos, corpulentos, sólidos en la parte física, pero no son muy técnicos.

¿Objetivamente, en qué número pondría a El Salvador entre sus rivales?

Yo pondría a Brasil, El Salvador, Italia y Omán. Seríamos segundo lugar. Mira, hemos estado analizando y creo que en el último partido ante Italia es en el que nos vamos a jugar nosotros el clasificatorio. El que gane pasa. El tercer juego es a muerte, pero yo no voy a regalar el partido contra Brasil y lo saben los muchachos.

Se habló de hacer fogueos previos. ¿Ya hay rivales previos al debut?

Confirmado oficial: Chile. Tenemos oficializado que vamos a enfrentar a Chile el 28 y estoy negociando ver si jugamos contra España o Paraguay, el 29 o el 30 de abril, porque nosotros jugamos el 2, 4 y 6 de mayo. Pero ya tengo seguro un juego y a mí eso era lo que me preocupaba no tener ningún juego.

¿Qué informe tiene de Seychelles, su temperatura, la comida?

Elías me ha dicho que la temperatura está fuerte, está tipo la de Oriente, 37 o 38 grados, pero nosotros no tenemos mayores problemas con esa situación. Lo que me preocupa es la diferencia de horas, se está hablando de ocho a 10 horas de diferencia. Por ahí necesitamos una hora por día. Nosotros llegamos el 27 y vamos a tener unos cinco o seis días antes del primer juego. Con la comida dicen que no hay ninguna situación.

De la comida, ¿qué es lo que más demandan sus muchachos?

Las proteínas son lo que más necesitamos: carne de res, pollo, carne de pescado, verduras, frutas. En Copas del Mundo el único problema fuerte que tuvimos en la comida fue en Dubái, que la comida no era de nuestros gustos y terminamos comiendo pollo Kentucky.

LA ANÉCDOTAS DE LA PLAYERA

Esta será la sexta expedición a un Mundial. ¿Cuál es la anécdota más bonita o chistosa que recoge?

Íbamos para Dubái 2009 y nos mandaron con saco, con corbata y con zapatos de cuero, y era un viaje largo. Nos mandaron con zapatos de cuero, con corbatilla (porque habíamos visto que en Marsella varias selecciones habían llegado así) y viajar en esas condiciones causa demasiado estrés. La situación es que iban como dos horas y me dicen Roberto Membreño y Tomás Hernández: ‘hey, profe, ya no aguanto los zapatos’. Miren, quítense los zapatos, les dije. Y viene Roberto y después iba Tomás ¡y nombre! se viene un tufo a patas, pero fuerte y vimos que los cheles que iban estaban desesperados por el tufo y las azafatas venían tirando olor y esa cosa más alborotó. Y los bichos me dicen: ¿’nos los ponemos, profe’? Nombre, les digo, así váyanse, hoy ya estuvo. Y los bichos solo escondían los pies. Pasamos un momento duro, porque nosotros estamos acostumbrados a andar con tenis y los bichos en las islas solo andan en chancletas o descalzos, entonces el pie de ellos es abierto. Cuando veníamos de allá para acá los trajimos en las maletas. Son experiencias. Al Tin Ruiz siempre le gusta andar en la primera línea y en el Benito Juárez, el aeropuerto de México, se fue a estrellar con una puerta de vidrio, que era limpita y transparente. Y no se le quita la maña y no sabe leer nada, pero no se pierde. Él nos va guiando y nosotros obedientes.

¿Y con las comidas?

Yo siempre les digo, llévenla pulseada y el problema es que les hace daño: se tiran unos aires que nombre. Miren, les digo, mejor aléjense de la gente. Ahorita los he desparasitado, les hice exámenes y los desparasitamos, y ya les vamos a poner la vitamina. Siempre los preparo para que no me les caiga mal la comida.

¿En los cuartos los ubica por afinidad?

No, no, no. En los cuartos yo decido. Los pongo para que platiquen y hagan amigos. No pongo a los que ya son amigos. El Tin me dice, ya sabe, porque a él le gusta que lo ponga con el Chino Darwin.