La paciencia es una de las mejores virtudes que han cultivado Marcelo Arévalo y Mate Pavic desde que son pareja tenística en el circuito profesional. Y así lo pusieron de manifiesto este miércoles en el partido de octavos de final del Masters 1000 de Roma, al vencer 7-5, 4-6 y 10-2 a Sander Gillé y Jan Zienliński en 1:34 horas de partido.
A pesar de que los tenistas belga y polaco no figuran ni en los primeros 35 del ranking mundial de dobles de la ATP, hicieron correr más de la cuenta al salvadoreño y al balcánico.

El primer set se definió en 7-5, a favor de los mejores doblistas del mundo, pero tuvieron que batallar por mucho rato con los potentes saques de sus rivales, la mejor virtud que tenían y la que explotaron.
Luego, en el segundo rollo, un quiebre cuando estaban 4-4 en los cartones permitió que Gillé y Zienliński se llevaran el segundo set con pizarra de 6-4, obligando a definir el partido en un tercero y definitivo.
En esta etapa salió a relucir la paciencia y experiencia que tienen Arévalo y Pavic, ya que manejaron este episodio a su antojo, ganando los puntos de saque y evitando que el belga y el polaco tuvieron espacio para la reacción.
En la ronda de cuartos de final, la pareja número uno del mundo va a enfrentar este jueves a los estadounidenses Christian Harrison y Evan King.






